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ESPECIAL ESTEPONA 2006: "La Playa es una Mierda"

Autor: CacaMan

Fecha: 24/07/2007

                             

 

Fecha original de publicación del artículo: 19-9-2006

 

¡Ay, la playa! Anhelo del oficinista, hogar del pescador, escondite de los amantes... Como Madrileño que soy, pocas oportunidades he tenido de disfrutar de este accidente geográfico. Bueno, en realidad, jamás he estado en una playa... El viaje a Estepona era la ocasión perfecta para, por fin poder ver y descubrir qué rayos es lo que hace a la playa tan atractiva.

 

"¿Qué diablos le ve la gente a la playa? ¿Por qué se meten 800 kms para ir a ella? Sólo es arena, agua con sal y peces, horribles y terroríficos peces..."

 

Ésto me he estado preguntando yo toda mi vida... Y ojalá siguiera preguntándomelo. Porque, señoras y señores, la playa es una auténtica mierda.

 

No, no me refiero sólo a la playa de Estepona, me refiero a TODAS LAS PLAYAS EN GENERAL. No las he visto, pero, DIOS...

 

Lunes 4 de Septiembre.

 

Os explico. Llegamos el día 4 de Septiembre a la bellísima ciudad de Estepona. Venimos desde Madrid en autobús Oso55, Dimitri Hardcore, Ragnarok y yo. En la parada de bus, The Watchfull Eye nos reconoció en seguida y vino a recibirnos. Lo que él no sabe es que yo le reconocí antes jar jar jar. Según puse un pie en suelo Malagueño, lo primero que noté fue un HORRIBLE CALOR PEGAJOSO.

 

"¡Aaaaargh! ¿Qué coño es esto? ¿Por qué hace este calor?"- Grité, mortalmente horrorizado.

 

"Es la humedad provocada por el mar."-Respondió mi amigo Ragnarok.

 

Pues vaya mierda. La naturaleza es gilipollas. A ver, ¿no debería de hacer mas fresco estando al lado de una enorme masa de agua fría? Pues no, hala, hace un calor de mil pares de cojones. Porque sí.

 

Una vez llegados al hotel, conocimos por fin al gran Bunsopaco, que llevaba un buen rato en nuestra habitación tirado sin hacer nada y disfrutando del aire acondicionado. Ese Lunes 4 de Septembor transcurrió tal y como habéis leído en la crónica. Pero el verdadero significado, el por qué de este texto, estaba por llegar.

 

Martes 5 de Septiembre.

 

Despertamos pronto. Cerca de las 9 de la mañana. Bunsopaco, Ragnarok y yo bajamos corriendo al restaurante del hotel, a aprovecharnos del suculento buffet libre que ofrecía la casa. Mientras bajaba, iba comentándole a Ragnarok que quería desayunar salchichas y bacon, como hacen los Norteamericanos. Siempre he querido desayunar alguna guarrada así.

 

Pero al llegar al salón, ni rastro de trozos de cerdo asados o huevos fritos.

 

"¡Qué decepcieeeeeeeeeeeh mira! ¡Croasanes y madalenas! ¡Y mermelada!"

 

Señores, por mucho cerdo que coman los votantes de George W. Bush, no hay nada que supere a nuestra bollería industrial. El buffet se componía de diferentes bandejas, con madalenas, tostadas, croasanes, bollitos de leche, tarrinas de mantequilla y mermelada y lo mejor de todo: Una máquina que daba zumo gratis. Uaaaaaa debí beberme 5 vasos de zumo de piña. Pero lo más divertido era un hornillo eléctrico, donde calentar las tostadas y el croasan.

 

En fin, una vez acabado el desayuno, subimos de nuevo a la habitación, ya que Oso tenía que arreglar unos asuntos con la organización. Echamos unos Mario Karts (Jar jar que paliza os dí) y vimos a Steve Urkel hacer lo de siempre (¿Qué pensaría Jaleel White de nosotros si nos viera disfrutar de sus aventuras, a estas alturas de la vida?)

 

Cuando Oso volvió decidimos ir a la playa. Así aprovecharía el bañador que me FABRICÓ MI MADRE JOAJOAJOAJOAJOAJOA. Es que la mujer compró hace unos meses unos retales de tela verde para hacerse ella un traje, y de regalo la dieron un trozo considerable de tela de bañador. ¿Qué mejor manera de aprovechar aquel regalo que fabricándole un bañador a su hijo? Jar jar gracias mamá. Antes de ir a la arena, compramos una tumbona hinchable de color amarillo, para hacer el cafre un rato con ella.

 

                                       

 

Nada me hacía sospechar lo que me iba a ocurrir tan sólo 20 minutos después. Bien, la playa... Muy bonita. Arena, piedras redondas y de colores preciosos, chicas en bikini (pocas, pero había) y... El mar... Grande, azul con cosas flotando en él. Era bonito. Empecé mojandome los pies y jugueteando un poco con la arena. Mientras tanto, Dimitry y Oso intentaban inflar la tumbona, pero no eran capaces, así que, observando la boquilla de inflado, vimos que se podía inflar porque estaba sellada. Rompimos el sello con mis llaves del portal, y entonces me dispuse a llenarla de aire, salido directamente de mis rosáceos pulmones. Cómo babeé la boquilla, le dije a Oso que yo terminaría de llenarla, que no se preocupara, aunque se ofreció a seguir inflándola él... No te lo recomiendo, Oso. Si mi saliva entra en contacto con tu ADN te convertirías irremediablemente en Denzel Washington.

 

Una vez inflada la estúpida tumbona, me despojé de mi camiseta y me adentré en las aguas...

 

"Cuidado CacaMan que viene una ola"- dijo preocupado por mi seguridad Dimitri.

 

"Bah tranquibooooooOOOOOOOOARGHS"

 

¡Por Dios! ¡Me tiró! ¡La maldita ola me había hecho perder el equilibrio! ¿Por qué nadie me dijo que el mar tenía esa fuerza? Dios.

 

Las siguientes olas si las tomé en consideración. Pero que fuerza tenían las hijas de puta. El suelo pinchaba, estaba lleno de piedrecitas y no me permitían guardar el equilibrio todo lo que yo quisiera. Oso y Dimitri nadaban y flotaban en la tumbona, pero yo me debatía por seguir en pie.

 

Y de pronto, llegaron. Una sucesión de olas más grandes que las otras, que finalmente, me revolvieron todo lo que quisieron y más... Bastardas. Medio atontado, me fuí hacia la seguridad de la arena, donde me senté, impresionado por la fuerza del mar.

 

Pero hacía algo de calor y pensé "Bueno, ahora no me meteré tan al fondo..." Y volví a adentrarme en las, cómo decia aquél tipo en los anuncios de los documentales de Jacques Costeau "Las profundidades del mundo submarino".

 

De pronto, me empezaron a silbar los oídos y noté algo en el estómago. "Uh, corre tío, vuelve a la arena va a pasar algo malo", me dijo el sentido común (ese tipo tan pequeño y desagradable que vive dentro de mi cerebro).

 

Cuánto más me acercaba a la arena, mas mareado me sentía, ¡Dios! ¿Qué coño pasaba? Me sentía pesado (más que de costumbre), un ojo se me cerraba, de pronto... PLAF...

 

EL SUELO...

 

ME HABÍA DESMAYADO...

 

O eso debió ocurrir, porque, joder, de pronto me encontré en el suelo, escupiendo arena y con una sensación de mareo increíble. Me giré y me encontre a mis amigos preguntandome por mi estado, lo primero que dije fué:

 

"¿Qué coño haces tío?"- Dijo extrañado Dimitri Hardcore... Creo qué fué Dimitri.

 

"¿Por qué coño me he mareado?"- Pregunté extrañado.

 

Eso. ¿Por qué coño me mareé? ¿Por qué ésto sólo me ocurre a mí? Una vez más, insulto a la Madre Naturaleza. ¿Qué coño haces? ¿Por qué me mareé así eh? ¿Defectos de fabricación? ¡Venga,coño! ¡Si no hice nada para marearme, joder!

 

Me trajeron una Fanta Naranja (el refresco que Dios bebe durante los comidas) y seguí preguntándome qué rayos me había ocurrido. Ésto era perfecto, menuda manera de hacer el gilipollas. Pero soy una persona positiva, y por eso culpo a la Mater Natura y sus estúpidas leyes físicas.

 

Ragnarok trajo a la socorrista, una chica muy maja, qué cuando llegó a nuestra posicion dijo "¿Vosotros érais los de la colchoneta amarilla no?", nos tenía vigilados, jar jar. Me dijo que me tumbara, que así me sentiría mejor. No, no penséis mal, condenados. Asi que me tumbé, respiré hondo y ciertamente, empecé a sentirme mejor (¿Por qué me sentía mejor? Estúpido cuerpo humano de las narices...). Pasado un rato, me dijo "Ven al puesto de socorro, para que te vea mejor".

 

Así que nada, caminando totalmente agilipollado, siguiendo a la socorrista y acompañado de mi amigo Ragnarok, llegamos a la enfermería. Allí me sentó, me tomo el pulso (no lo encontraba, así que mi amigo Ragnarok, fan de Resident Evil, en seguida empezó a hacer chistes sobre la ingesta de cerebros). Me curó una herida que tenía en la rodilla (¿Cuándo coño me la hice?) y me dió unos caramelos de menta (algo bueno tenía que sacar de allí, ¿no?).

 

También charlamos un rato, nos dijo que era de Buenos Aires (¡Quizás la conoces, McCloud!) y que pronto vendría a Madrid, no recuerdo a que... Pero en fin, le estaré siempre agradecido, por salvarme la vida, o por simplemente no reírse de mí, ni por hacerle fotos a mi cadáver. Nos despedimos de ella y la recomendé Cinecutre.com. Of Course.

 

Luego volvimos al hotel, me duché, y me tumbé un rato en la cama. Les encargué a éstos que me trajeran una Big King, patatas, un refresco de esos que tienen más agua que el Atlántico y un helado de sobras químicas con sirope de lo que al parecer era fresa. Por supuesto la opulenta comida tuvo efectos completamente sanatorios en mi salud física y mental, y a la tarde ya estaba dispuesto y al 100% para la entrevista a Boll, ver la íncreible Noche de los Muertos Vivientes en 3D y por supuesto para gritar y berrear durante el combate.

 

Bueno, he sido un poco duro con la playa, así que romperé una lanza en favor de la bellísima Estepona. Es una ciudad preciosa, palmeras, inglesas y la buena sombra Andaluza por doquier. Los amigos que hicímos allí son gente estupenda, mención especial a los chicos de la Comitiva Anti-Boll, a los foreros que allí nos encontramos cómo a Pollo Diablo, Escobilla del Water, Oreades, unos tipos que me saludaron y felicitaron (por mís críticas) durante el combate y a Pedro, del periódico La Opinión de Tenerife. Gracias por vuestra amabilidad y hospitalidad, habéis hecho este viaje inolvidable. Gracias.

 

Y ahora, me he planteado un nuevo reto. Siempre he querido destruir el Sol y a Francia (me da igual el orden). Ahora, quiero destruir el mar. Cuando lo haga, será algo más o menos así:

 

                             

 

                            

 

¡Jar, jar, jar! ¡Estúpido mar! ¡Arde! ¡Arde! ¡ARDE! BAJIOAJIOAOJIAIOAJIOJIOAJIOAJOIAJIOA. Por supuesto, os recomiendo que no os acerqueís al estúpido mar y que muchísimo menos os bañéis en él... Agur.