Review

La Navidad vuelve este año más furiosa y veloz que nunca. 2014 se ha ido al cuerno anodinamente, como las lágrimas de un bebé que se ha metido en la lavadora y no puede salir.

Y aquí estás tú, huyendo de la cena pedorra, del discurso del nuevo rey y de ese color azul ultravioleta que le ponen a TODOS los putos árboles de Navidad y adornos en las calles. En serio, ese color azul debería estar prohibido, hace daño y quema las retinas.

Pero la Navidad tiene cosas buenas, como sabéis quienes habéis leído mis anteriores artículos navideños. Esas cosas son los regalos y la comida. El resto es religión y cuñados beodos…

Otra de las cosas que nos trae la Navidad son estos pedorros capítulos especiales. Son episodios alargados con moralejas risibles y emotividad forzada, pero me gusta que saquen a relucir mi cinismo. Todos somos un poco Grinch en Navidad…


Parece… Parece rico… Debe saber como un bollo de la Pantera Rosa.

¿Qué toca ahora? Ah, sí, OTRA de Barbie. Ya llevo 3. Estoy vago y no me apetece buscar algo más original y que sea navideño. Y me encanta ver cómo la pobre muñeca se esfuerza en no parecer superficial, soltando tantas chorradas sobre la amistad o aprendiendo lecciones que cambian su vida…

Una Nabidaz Ferpecta

Del pus que había en unos mugrientos tumores que Barbie tenía en su espalda, unos científicos han creado a las tres nuevas hermanitas de Barbie. Es la única explicación comprensible para que existan:

Todos la conocemos. Ha sido astronauta, veterinaria, policía, modelo, ama de casa… Más profesiones que Homer Simpson. En esta peli desea ser espectadora de Broadway. Como Marge Simpson.

Al no ser rubia, es la más inteligente del grupo (no lo digo yo, pero en este caso es verdad) y se dedica a hacer interneticosas súper informatiqueras y tiene un blog donde lanza al estrellato a grupos musicales. O a su propio grupo musical, no sé… En Nueva York se encontrará a una tal Zoe con la que cantará en un concierto.

A esta le gusta patinar. Y ya. Y no me acuerdo de cómo se llama ni me voy a molestar en buscar su nombre.

Pequeña y molesta como un tumor en los ojos. Quiere ir a Nueva York para ver a unas focas del zoo.

Todas preparan sus equipajes emocionadas porque se van a Nueva York a pasar unas Navidades Perfectas (¡¡¡¡CÓMO EN EL TÍTULO DE LA PELÍCULA!!!!) y esto es motivo suficiente para endosarte una interminable canción donde cada una explica LO QUE VA A HACER DURANTE NAVIDAD.

Volando hacía la Gran Manzana, surgen las primeras fricciones lesbofraternales: Barbie quiere ayudar con su grupo musical a Skipper, pero ella pasa del culo de nuestra heroína, mientras que las hermanas pequeñas se enfurruñan porque la pequeña Chelsea se dedica a imitar a La Tercera, sacándola de quicio. Pero todo se tuerce cuando una tormenta de nieve desvía su avión y terminan en Minnesota, hospedadas en el motel Channenbaum (O Tennenbaum, no sé, no entiendo cuando los doblajes sudamericanos pronuncian cosas en inglés) donde siempre es Navidad y los empleados parecen curritos del Starbucks pero con orejas de elfo.

Sólo han pasado 10 minutos desde la última canción, pero la dueña del motel (Christie CLAUSon) se arranca con un villancico inventado, mientras sus elfos Starbuckenses transportan cajas de colores de un lado a otro. Barbie y sus clones se unen a ellos y transportan cajas también, mientras la milf navideña canta “TENEMOS QUE REGALAR, ENVUÉLVELO, APÍLALO, EMPÁCALO Y SAL“, que es lo que suena las 24 horas en el cerebro de los curritos del Corte Inglés.

Chelsea se emociona, piensa que están en el taller de Santa Clós, pero Christie da un montón de detalles idiotas que demuestran que ese no es el taller de Papá Noel PEROQUIZÁSSI. Pero no todo es felicidad… Barbie sabe que les va a ser imposible llegar a Nueva York para Navidad, que se se van a quedar encerradas con esa panda de tontos felices hasta que deje de nevar. Y para aliviar su pena CANTA. OTRA PUTA CANCIÓN. No han pasado ni 6 minutos de la anterior, por Dios.

Antes de acabar la canción, Barbie es interrumpida por la dueña del motel, que la observaba desde las sombras, cada vez más cachonda y hambrienta de súper sexo lesbiano. La rubia se queja de que sus hermanas van a estar muy decepcionadas al no poder pasar unas Navidades Perfectas. Christie consuela a Barbie, diciéndole que “La Navidad Perfecta es un sentimiento“, algo muy creíble cuando proviene de una tipeja que acaba de cantar una canción sobre hacer regalos en Navidad.

A la mañana siguiente todos los vuelos han sido cancelados. Así que no les queda más remedio que disfrutar de las actividades del motel… Chelsea ve unos renos por la ventana y sale corriendo emocionada a su encuentro. Pero no son renos, son estúpidos chuchos CGI.

¿Por qué todo en el puto motel éste es tan falso? Todo parece ser mágico de lejos pero cuando ves las cosas de cerca, todo resulta ser cutre y aburrido…

Tienen a los Cachorrenos (así llaman a las pobres criaturas perrunas) ahí amaestrados para que a la gente les haga gracia y los adopten por Navidad… Excepto a uno, un husky que no adopta nadie porque es muy retra… travieso.

El chucho lleva a las 4 gilipuertas a un granero LLENO DE REGALOS pero ya no se creen que sea de Santa porque, pfr, llevan todo el puto día llevándose decepciones con eso: “EH MIRA ESO QUE MÁGICO Y NAVIDEÑO ES, ah no, no es nada…“. Como han terminado en el quinto pino por culpa del perro de las narices, tienen que volver andando varios kilómetros, mientras se lanzan bolas de nieve y suenan villancicos rock. Y hablando de rock, por el camino encuentran un puto garaje donde unos One Directions cualquiera tocan una especie de ripoff de Pride de U2 (IN THE NAAAAAAAAAAAAAAAAME OF LOOOOOOOOOOOOOOOVEEEEEEEEE)

Skipper es conocida en la red por promocionar grupos de mierda cOmo éste (y también por un vídeo suyo que hay en XVideos, de una vez que le hackearon la webcam), así que el guitarra pierde el culo (y la pilila) pidiéndole a Skipper que promocione su grupete. Y lo hace soltando como una metralleta palabras modernas de joven internetero, como blog, Mp3, Skype, podcast, etc… Barbie sugiere que como no van a poder llegar JAMÁS a Nueva York, Skipper y los chavales del grupete hagan un concierto de rock para abuelas en el motel donde se hospedan.

Skipper se adueña del proyecto (quiere hacerlo todo ella sola porque quiere reconocimiento y odia a su familia de mutantes rubias) y ordena a las demás chicas a trabajar para ella. A las dos pequeñas las pone a ensayar un número músical con los Cachorrenos y a Barbie le pide que haga los adornos para el escenario. Guau, Barbie, te han estado dejando de lado toda la puta película y ahora te ponen a coser espumillones hechos de palomitas.

¿Por qué no cosen cosas más ricas que palomitas? Pelotazos, Risketos, Doritos, Drakis Pandilla, Manolocas, Rizos, Jaspitos, Munchitos, Fritos, Boca Bits, Triskys… Vale, paro ya.

La organización del evento es un desastre, nadie sabe qué hacer, la niña pequeña se ha enfurruñado  y largado, Skipper está de los nervios y además una ardilla provoca un GRASIOOOOOOOOOOOSO incidente, destruyendo el escenario y provocando el caos y un montón de cadáveres tumefactos. El concierto es suspendido tumefactamente.

Se dan cuenta de que la mierda la niña ha desaparecido y las tres hermanas van a buscarla en medio de la tormenta. A Barbie se le ocurre que puede estar en el granero donde había un montón de paquetes envueltos que vieron antes y efectivamente ahí está, tirada con el perro sobre un montón de paja. Dice que unos renos estuvieron jugando con ella y que fue muy lindo…

“¡Que yo no me drogo Barbie, hostias ya!”

Todas perdonan la actitud suicida de Chelsea y salen del cobertizo para jugar con los renos pero… Ya no están ahí… ¡¡¡Y EN EL GRANERO YA NO HAY REGALOS, HAY UN ESCENARIO Y UN MONTÓN DE SILLAS PARA EL PÚBLICO!!! ¡¡¡SANTA CLAUS HA SALVADO LA PUTA NAVIDAD POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA DEL CINE!!! Porque, ¿ha sido Papá Noel el que ha apañado todo esto, verdad? Jamás lo sabremos, pues los animadores indios que hicieron la película no estaban por la labor de hacer el modelado y animaciones del gordo de rojo.

CHUR CHUR, CHUR CHUR, CHUR CHUR UH LALALA

Empieza el espectáculo, las niñas pequeñas hacen bailar a los perros para el divertimento de los estúpidos pueblerinos que han acudido al concierto y Skipper canta UN PUTO VILLANCICO ÑOÑO compuesto por ella en el que básicamente, resume todo por lo que ha pasado durante la película. No sólo se adueña del grupo de los chavales la muy cabrona, sino que además les obliga a tocar la mierdiñoñada que quiere cantar ella.

En un par de semanas, Skipper se liará con el guitarra y le obligará a echar del grupo al bajista o al batería, porque le caen mal.

Como el ego de la familia Barbie se mide en años luz, las otras tres hermanas se suben al escenario a cantar y compartir protagonismo con Skipper.

Muy bien Skipper, así los chavales van a despegar en la industria.

Terminado el concierto (UNA ÚNICA CANCIÓN Y ENCIMA INFECTA) aparece de la puta nada la tía de Barbie, una suerte de excéntrica y atolondrada Cruela De Vil de marca blanca que felicita y abraza a las chicas.

Al final de la película, la dueña del motel anuncia que todos los Cachorrenos han sido adoptados… ¿POR QUIÉN, ME IMAGINO?

Porque sí, un abeto que hay en las inmediaciones del granero empieza a brillar como si estuviese hecho de plutonio y todos los asistentes del concierto y la famila Barbie salen extasiados a contemplarlo. Todos rodean al árbol y se tambalean de un lado a otro mientras cantan villancicos, como miembros descerebrados de una puta secta Navideño-Satánica.

Molaría que el 26 de Diciembre se suicidaran todos ahorcándose con muérdago rosa.

Y Navifin.

Conclusiones

En todas las películas navideñas aprenden que “Los regalos no son lo importante“, “Lo mejor es estar con los tuyos“, “¡¡Hay que ayudar a Santa Claus a repartir los regalos!!”… Pero en esta ocasión la moraleja que aprenden es que “El trabajo en equipo es bueno“.

Vete a tomar por culo, Barbie. Y llévate a tus tres bastardas hermanas. ¿Quién coño son tus padres? No salen ni en esta ni en ninguna otra película. ¿De dónde coño habéis salido entonces, eh? ¿Sois huérfanas supermillonarias o qué? Porque mira la casa en donde vivís:

ES LA PUTA CASA DE IRON MAN, JODER. Pero de color rosa.

Y… y… Y aquí estoy, un año más… Semidesnudo en medio de la madrugada e increpando la actitud de un estúpido personaje infantil. Por eso no soy una persona de provecho. Ya sé que molo un montón pero, no seáis como yo…

Feliz Navidad.

Ah sí, ¡¡¡tenemos una nueva Frase Antológico-Navideña de Barbie!!!

“Bla, bla, bla, la Navidad es guay, compra mis muñecas que las Monster High nos están dando una paliza en ventas año tras año…”



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Cacaman