Review

Título original: Battleship (en castellano no han tenido cojones de llamarla “Hundir la flota”)
País: Estados Unidos
Duración: 2 horas que parecen 2 siglos

AVISO PREVIO: Esta crítica no es graciosa ni divertida. Es cruel, triste y pesimista y en ella voy a soltar mierda y tacos hasta que me quede sin teclas, sin dedos y sin brazos y hasta pulverizaros las neuronas.

¡5 zurullos! ¡La puntuación máxima! “¡Lo sabía!”, gritará algún lector sabelotodo. No, te equivocas, no sabías una PUTA MIERDA, listillo. Nadie sabía una puta mierda. Nadie en este puto mundo era capaz de avecinar la gigantesca montaña de estiércol que es esta película, para la que 5 zurullos son más bien un halago, un piropo ensalzador.

A menudo solemos escuchar la misma cantinela de las narices: “El cine ha muerto”, “Hollywood sólo hace mierda”, “el cine comercial actual es una basura”, etc. Palabras que se repiten año tras año en un bucle infinito y que de tanto decirlas una y otra vez han perdido todo el sentido. Un tópico cansino y repetitivo del que, hasta hace dos semanas, yo personalemente renegaba por completo, ya que siempre encontraba en la taquilla películas dignas que saciaban mi sed de cine palomitero.

No sé si es que me he vuelto viejo o gilipollas perdido, pero al final me he rendido y me veo obligado a suscribir todas esas palabras que antes evitaba. Si el cine comercial va a seguir esta tónica y en Hollywood se van a gastar 200 millones de dólares en producir cosas como “Battleship”, por favor, que paren. 200 MILLONES. 200 PUTOS MILLONES. Que dejen de hacer películas para siempre, si es preciso.

No ofenderse ante este chorongo resulta ofensivo, peligroso y sumamente irresponsable. Y es que, protestar por “Battleship” es una obligación moral de cualquier cinéfilo que se precie de serlo. Si no te indignas ante esto, y únicamente lo tratas como un “entretenimiento pasajero con el que dejarse el cerebro en casa” (frase de mierda que en los últimos años se repite hasta la saciedad para maquillar zurullos infectos, veáse “Transformers”) no mereces ver películas; dedícate a jugar al Pro Evolution sin parar, a drogarte o a leer la Cuore.

“Battleship” no es cine comercial mierdero y punto, de ese que nos llega todos los años. Es mucho más. MUCHO MÁS. Es el perfecto y más redondo reflejo existente de una industria putrefacta y enmohecida, donde la personalidad y el talento han sido erradicados, en pro de filmes que sólo pueden ser calificados como productos y que tratan a su público como mero ganado. Es la degradación total del cine en su máxima expresión. Mientras uno ve este filme, resulta imposible no pensar en las tiras cómicas de Miguel Brieva o en los Chocobots, las chocolatinas robot. Una vez más, la triste realidad supera a las más agorera de las ficciones.

“La tontería perfecta”, cada vez más cerca de los cines. Pincha aquí para ver la imagen más grande.

Un filme vacío, hueco, transparente, sin alma y sin personalidad alguna, que te enfría y no emociona ni divierte en ningún segundo, donde se ha eliminado cualquier posibilidad de mostrar la más mínima creatividad, por parte de unos responsables convertidos en mercenarios a sueldo. Es una cinta realizada mediante una plantilla diseñada por directivos  sin escrúpulos de Hasbro y de Universal, a los que todo se la suda con tal de repetir el éxito de “Transformers”, incluso si han de plagiarla descaradamente.

MICHAEL BAY, MODELO A SEGUIR

Hablando de “Transformers”. De sobra es conocida la aversión que sentimos en esta web hacia la hedionda saga de Michael Bay (ejemplo 1, ejemplo 2), odiada visceralmente por redactores como Dimitri Hardcore. Sin embargo, y aun con toda la repugnancia que nos generaban (y generan) las diversas entregas de “Transformers”, éstas suponían una excepción, un oasis de subnormalidad en la cartelera, que podíamos esquivar.

Pero ahora la situación ha cambiado. En Hollywood se ha llegado a tal extremo de degradación, que ya no sólo hay quien tolera la existencia de la saga “Transformers”, sino que encima hay quienes la toman como modelo. ¡Michael Bay como modelo a seguir! ¿Pero a dónde cojones estamos llegando? ¿Es que todo el mundo se ha vuelto loco de remate?

 “En el futuro, mis películas se estudiarán en las escuelas de cine, tiempo al tiempo”

Como se intuía en cada trailer, avance e imagen que nos ha ido llegando de esta descomunal mierda sidosa del tamaño del acorazado que lleva por título, “Battleship” intenta ser como Transformers, sus principales valores están ahí presentes. Ensalzamiento del ejército por encima de todas las cosas hasta rozar lo masturbatorio, negros poniendo la nota cómica, acumulación de efectos digitales hasta la saturación y el vómito, repetición de todas y cada una de las frases relevantes para los espectadores rezagados…

En cierto modo, Bay está presente. Pero Peter Berg tiene mucho más talento, por lo que los planos duran más de cinco segundos y, en definitiva, la cinta parece dirigida por un ser humano y no por un simio encocado. Y ese es el problema. Si al menos “Battleship” fuera tan estúpida como la saga a la que copia, tendríamos espacio para la mofa y podríamos reirnos a carcajadas de la cinta. Pero es que ni eso. Aquí sólo hay espacio para la indignación, la impotencia ante la imposibilidad de evitar que se rueden cosas así y, en última instancia, el lloro y las lágrimas.

Fijaos lo que os digo. Puedo entender que alguien se gaste más de 100 millones en, por ejemplo, “Wild wild west”. Es un cagarro, pero tiene personalidad e intenta ser una película, aunque fracase estrepitosamente. Pero “Battleship” no es ni eso. Es un producto rodado con el piloto automático, de una forma tan desganada y descarada, que parece que hayan dejado a la cámara sin operador haciendo sola su trabajo, mientras todo el equipo se rascaba los cojones a dos manos, pensando en los millones que se iban a embolsar.  Es un filme dirigido única y exclusivamente a nuestras billeteras y no hay más, que nos follen. Para “Battleship”, los espectadores son trozos de carne de los que succionar dinero.

MONTADA CON DESPERDICIOS DE TRANSFORMERS

Es una cinta montada a partir de desperdicios y desechos de Transformers, como demuestran el diseño de las naves, los robots yo-yo y, especialmente, la participación de la modelo Brooklyn Decker, quien tras ser descartada como sustituta de Megan Fox en “Transformers 3”, ha ido a parar directamente a esta basura. Eso es, lo habéis entendido, han cogido y reciclado todo aquello que sobró de la saga de Michael Bay y se han montado una nueva película. 

 “A ver, la modelo tetuda aquella que echamos de Transformers, llamadla y metedla en este zurullo”

Es muy triste ver a Peter Berg reducido a esto, a una prostituta sin escrúpulos esclava del dinero y enmierdada en billetes. Un tipo que inició una carrera prometedora como director con “Very Bad Things”, siguió con cintas interesantes o entretenidas como “Tesoro del Amazonas” o “La sombra del reino” y que al final ha sido engullido sin remedio por una implacable maquinaria sin sentimientos.

Por no hablar de Liam Neeson, que se limita a figurar y pasar por caja. De un tiempo a este parte, este antaño gran actor se ha envilecido y acomodado, hasta el límite de encadenar dos zurullos seguidos como este que nos ocupa e “Ira de titanes”. ¿Pero qué cojones está ocurriendo? Hace tiempo que a este señor ya no le envían guiones a su buzón. Seguramente Neeson recibió una versión especial del guión de “Battleship”, donde todas las letras habían sido sustituidas por ceros y símbolos de dólar.

“¡Le tengo dicho a mi manager que yo sólo leo guiones de una hoja y con el sello de mi banco!”

En cuanto al infame protagonista, Taylor Kitsch… A su lado, el sosainas  de Sam Worthington parece tener el carisma de Bruce Willis, Morgan Freeman y Clint Eastwood, todos a la vez. Hasta un ñordo cagado por Worthington tiene más carisma que este intérprete abocado al mayor de los fracasos.

¿Y el guión? ¿Cuándo voy a hablar del guión? ¿Pero de qué puto guión queréis que hable si NO EXISTE? Unos aliens quieren llevarse el agua de la Tierra e invaden nuestro planeta empezando por Pearl Harbor (-1000 neuronas), ciegan a la Marina estadounidense (-10.000 neuronas) y la obligan a jugar Hundir la flota en vivo (-100.000 neuronas + triple combo de necrosis cerebral). Sí, llegado un momento, la película se transforma en Hundir la flota y tu cerebro en una masa informe.

El libreto, un insultante cúmulo de tópicos y situaciones ya vividas en cientos de películas, no es un refrito, es la puta fiesta de la fritanga.

Y qué decir de los aliens… Una pobre combinación de la armadura del Jefe Maestro del “Halo” y del traje especial del “Crysis 2”, es lo que es un burdo intento por meterse en el bolsillo al jugador medio de Xbox.

 “No venimos a por el agua, sino a por vuestras neuronas”

Más que una película, parece un proyecto megacaro del gobierno de los Estados Unidos por subnormalizar a la población mundial y convertir a todos los habitantes del planeta en esclavos sin cerebro. Y teniendo en cuenta la estrecha colaboración del ejército estadounidense en el desarrollo del filme, seguramente no voy desencaminado. A medida que el metraje avanza, sientes como se alarga y gana consistencia la baba blanquecina que cae de tu boca, cual paralítico cerebral, gracias a un filme que, sinceramente, cuesta creer que esté dirigido a seres humanos.

Y cuando crees que nada puede ir a peor, aparece este señor en pantalla y gritas como un cerdo en el matadero, clamando piedad

Acudí a ver este truño hace tres semanas bajo estrictas medidas de seguridad y, como suele ocurrir últimamente, me hicieron firmar un contrato de confidencialidad, que me impedía hablar del filme hasta ayer miércoles.

Los muy listos sabían que la película era una puta mierda y se aseguraron de cerrarme la boca y dar tiempo a que mi ira y virulencia se aplacaran cuando llegara el momento de rajar sobre el filme. O quizá no, pero me gusta pensarlo. Si esas eran sus intenciones, se equivocaron.

Durante todo este tiempo de silencio, lejos de tranquilizarme, han conseguido todo lo contrario. Mi ira se ha ido incrementando exponencialmente a medida que pasaban los minutos y las horas sin que pudiera opinar, hasta acumular toda esta cantidad de mierda en mi interior, que creo haber soltado por completo. No quiero olvidar esta película. Quiero exorcizarla por completo de mi mente. Con gusto me sometería a una lobotomía para creer que esto jamás ha existido. Con un estreno como este en la cartelera, que sitúa el listón del cutrerío cinematográfico en un nuevo nivel, no se me ocurre mejor momento para el regreso de Cinecutre en versión 5.0.

“Hola, soy la versión simiesca de Matt Damon y aparezco en este filme para conectar con los neandertales a los que va dirigido”

No os imagináis el estado de ansiedad que he vivido. Los tacos e insultos se me escapaban entre los dedos. Me he mordido la lengua hasta casi hacerla pedazos. Pero ahora ya soy libre y criticaré esta película hasta que todo bicho viviente escuche o lea mis sonoros exabruptos. Gracias por aguantarme y leerme.



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