Review

Título original: Conan the destroyer
País: Estados Unidos
Duración: 103′

Por norma general basta que alguna película triunfe para que salgan de repente, cual hongos en los pies de un indigente, centenares de subproductos que traten de aprovecharse de la moda. Baste recordar casos recientes como ‘Matrix’ y todo el puto coñazo del Bullet Time (¡¡¡GRACIAS, RAMBO!!!), clásicos del ejemplo como toda la remesa de pelis para negros (perdón, personas de color Pantone 469) como ‘Blackula’, casposidades como ‘Yo hice a Roque III’ o ‘El Equipo Argh’ o un caso concreto que estuvo a punto de causare un trauma: la película de ‘Los Cazafantasmas’, que alquiló mi hermano por error pensando en la joya de Ivan Reitman y resultó ser un compendio de capítulos de la serie cutre de los 70, con gorila incluido y ese doblaje sudamericano que nos retrotrae al Comandante Cobra…zzzzzz…

 

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Vaginas en lata, un negocio con solera

 

Es lo que se conoce como las exploitations… más o menos. Pero en el caso de Conan el asunto es especialmente flagrante, y es que no sólo le copiaron el rollo bárbaro infinidad de aceitosos italianos (recuerdo en especial unas películas con dos hermanos gemelos como protagonistas) y Marc Singer (que como nos salvó de los lagartos se lo perdonamos todo), es que se copió él mismo en versión cutre. Vamos, que Conan el Destructor se aprovechó del tirón que supuso Conan el Bárbaro para sacar tajada económica… ¡si es que los cabrones aprovecharon hasta la música, que es calcadita de un filme a otro! Aunque tristemente lo peor no es eso, lo peor es que en el fondo le tengo más cariño a esta segunda parte que a la primera… y es que tiene todo lo que un niño puede desear: Arnie repartiendo mandoblazos, una rubia adorable, una bruja, magos, demonios y un robot gigante… bueno, esto último igual no lo tiene, pero sería la ostia. En definitiva, que aunque chirríe más que un capítulo de ‘Código fuego’, de pequeño era mi favorita.

 

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Decían que llevaba pantalones porque había perdido
masa muscular

 

Nada más empezar hay ostias, lo cual siempre es bueno, y suena la mítica música de Basil Poledouris, así que poco más se le puede pedir… aparte de un robot gigante, sí. Bueno, vale… y tetas. Pero centrémonos, al principio se nos presenta a un Conan abatido por la muerte de su amada Valeria (que era un puto marimacho), pero como es un bárbaro y además es republicano, a la mínima que tiene la oportunidad se pone a zurrarle la bandana a un grupo de soldados que querían amargarle el sepelo… si es que eso era un sepelio y se pueden amargar. Así, de un plumazo descubrimos a tres de los personajes que acompañarán a nuestro simpático cimmerio a lo largo del metraje: su colega ladrón/secundario cómico (que tiene pinta de ser alcohólico en la vida real), la gigantesca némesis de Conan interpretada por el gran Wilt Chamberlain (un jugador de la NBA legendario) y Ursa, que aquí dice que es la reina Taramis pero todos sabemos que es un malvada kriptoniana… Sarah Douglas, que mujer más curiosa… la detestaba de pequeño y ahora… ahora… eso mismo, niños. Pero recordad que es malo y puede dejaros ciegos.

 

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Cómo que sí hay tetas… ¡degenerado!

 

Total, que a Conan le prometen que si les ayuda le resucitan al marimacho y éste, que es tonto y no sabe que en este mundo los únicos que resucitan son Jesucristo, Raúl, Jesús Gil y Krilín, acepta. Así que, ni corto ni perezoso, viaja hasta el reino de la bruja para hacerse cargo de una princesita muy mona a la que reventaría si penetrase (Conan, digo) y, de paso, tumbar de una ostia a un camello en lo que es, sin duda, uno de los momentos más memorables de la película y de la historia del cine. Porque tumbar animales a puñetazos es algo que sólo un dios como Arnie puede permitirse… y si creen que tumbar a un camello es fácil, ya me dirán por qué siempre les humillaban en clase el Rata, el Rulas y el Loko.

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La reina y sus ‘pequeños vicios’

 

El caso es que se ponen tras la pista de una llave custodiada por un temible brujo que, a su vez, es la clave para conseguir un cuerno mágico que blablabla… coño, si querían cuernos que hubiesen hablado con Hillary Clinton, que ahora está todo el día de aquí para allá. Pero como la reina es lista de mala que es (mujeres…), manda con Conan a Bombaata (Wilt Chamberlain), para que no se pince a la princesita rubia. Bien hecho, porque dicen por ahí que Arnie es un fiera en los rodajes… Camino de casa del brujo, de paso, añaden un par de amiguitos al grupo, como si estuvieran jugando al Final Fantasy: el mago oriental de Conan el Bárbaro, que aquí es denigrado a la categoría de secundario cómico, y… el demonio, la maldad hecha carne humana, el anticristo, la hija de Hitler, Satán y la vicepresidenta. Joder, es que Grace Jones es muy fea. No entiendo cómo coño llegó a ser chica Bond… aunque por las arrugas que gastaba por aquel entonces Roger Moore, igual sí lo entiendo.

 

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Los niños tienen pene, las niñas vagina… bueno, o no.

 

Juntos, en amor y compañía (ojalá sólo en compañía, porque ojito al grupo) llegan al palacio de hielo del brujo y aquí me detengo para reseñar una de las escenas que más molan de la película… y no es el pájaro mierdoso hecho con efectos especiales de cuando Pilar Bardem era mujer. La pelea de pressing catch entre Conan y el mago mola. Mola de cojones… aunque el monstruo recuerde por momentos a la monja de Aquí Huele a Muerto. Ver a Arnie combatiendo cual Guerrero Americano de por sí era un punto, pero es que ojito, ¿saben ustedes quién era el ogro al que se enfrenta? ¡¡¡ANDRÉ EL GIGANTE!!! Un grande entre los grandes.

 

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Contra todo pronóstico, Arnold SÍ iba a pasarlo mal en
las duchas de la cárcel

 

Con la llave en su poder, el resto es historia… consiguen el cuerno, hay más muertes, muchas más. De entre todas recuerdo un combate tirando a mítico en el bosque, en el que Conan hace unas poses chulísimas que me juego el ojo bueno de Roberto Carlos (el cantante) a que más de uno las imitó en el colegio… de hecho, recuerdo que a mí me castigaron las monjas en parvulitos por liarme a ostias con una pobre chica, imitando las poses de Conan. No me arrepiento mucho porque salió fea con el tiempo. El caso es que Bombaata traiciona a la Liga de la Justicia dejándoles compuestos, sin cuernos y sin princesa (CASI como a Marichalar). Así que Conan aprende la lección, entabla una conversación filosófica con su amigo el mago en la que descubren que en realidad la princesa y Bombaata no eran más que proyecciones mentales de su frustración por la muerte de Valeria y se acaba la película. En realidad no, pero me acabo de acordar que la pelea en el bosque era mucho antes, así que total, puestos a perder el párrafo…

 

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Finalmente llegó a reinar, pero esa… es otra historia

 

Bueno, en realidad Conan y sus amigos (no, el mago con dos perros y una alfombra voladora no, los de la peli) van a rescatar a la princesa y rememoran la batalla final de la primera película, una orgía (menos literal en este caso) de sangre al ritmo de la que a mi gusto es la mejor pieza de la banda sonora, llamada casualmente (o no) ‘The orgy’. Y hete aquí que llegan entonces las partes que recordaba con más cariño de la película: la pelea de Arnold Schwarzenegger contra Wilt Chamberlain y el enfrentamiento de Conan con una jodida y enorme criatura del averno. Vale, puntualizo: me encantan las peleas en las que el héroe se enfrenta a cosas mucho más grandes que él. Pongamos por ejemplo a Rocky contra Ivan Drago, Avelino contra Pepa y Oso contra Uwe… aunque no se cual de los dos ocupaba más, vale. Vale, pues esto era el súmmum en mi memoria. Conan se enfrentaba a un dios gigantesco al que sólo podía vencer si arrancaba el cuerno de su frente con su fuerza bruta. Un duelo de titanes entre una bestia del averno y un semidios bárbaro. Y cómo lo mataba, sangrando como un cochino y con más esfuerzo que la madre de DiCaprio dando a luz, lo descuajeringaba a lo bestia. ¡Que fenómeno! Pues como suele pasar, visto ahora no es más que un torpe doctor Zoidberg cabreado. Sin embargo, ¡aún te queremos Arnie!

 

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Las mujeres y su inexplicable manía de reventar espinillas

 

En fin, para los que quieran pasar un rato como micos y para los micos que quieran pasar un rato como… uhh… lectores de cinecutre, les insto a revisitar este clasicazo ochentero con el malogrado Arnie como protagonista. No es gran cosa, los efectos especiales cantan más que los de Spiderman, las interpretaciones son de coña y seguro que hay mil fallos de raccord, pero vista sin malicia cumple con creces con lo que en definitiva era: un cuento para niños.

 

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Sergio Ramos y Baptista celebran el gol del Madrid

 

P.D. Resulta evidente, pero he de confesar que lo más cerca de un tebeo de Conan que he estado ha sido con los Gente Menuda (¿alguien se leía los de Tintín en inglés?). Así que desconozco en gran parte cuál es el espíritu del cómic y me la resbala bastante si esta película lo respeta (que va a ser que no) o lo deja de respetar.



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Seth