Review

Pais: España

Duración: 92 minutos

 

 

En 2006 Bigas Luna descubrió a la nueva revelación del cine español con su polémica película Yo Soy la Juani, para la cual organizó un pantagruélico cásting a nivel nacional a fin de encontrar a la choni por antonomasia de entre la población femenina del momento. Finalmente la escogida, para decepción de miles de Yenis y Vanes fue una prácticamente desconocida actriz de deteriorada dicción y porte pasota, llamada Verónica Echegui, que llegó a estar nominada al Goya a la mejor actriz revelación de ese año. Dos años más tarde volvería a optar al premio, esta vez como mejor actriz por El patio de mi Cárcel , la caquita fílmica que nos ocupa hoy. Normal que la nominen, vuelve a hacer LO MISMO EXACTAMENTE (de choni que quiere ser actriz) que en Yo soy la Juani, pues vuelve a optar al premio ¿lógico no?…

 

Mira que hay pelis buenas sobre el tema y me tengo que ir a ver la puta peor de todas ellas…

 

 

 

MUJERES ENJAULADAS

 

El patio de mi cárcel cuenta la historia de unas reclusas que se lo pasan de puta madre con su taller de teatro en la cárcel de mujeres donde habitan, con el beneplácito de una funcionaria de prisiones superenrollada. La película nos enseña el día a día de estas simpáticas delincuentes en fase de rehabilitación y lo guay que es el sistema penitenciario español, desmintiendo falacias tan crueles como las expuestas en Celda 211, en la que la cárcel está llena de malas personas que roban, matan y violan, a las que el sistema encierra hacinadas y luego tira la llave a río, y reprime mediante funcionarios hitlerianos y castigos brutales.

 

 

En la prisión hay tres funcionarias principales, la buena, la mala y la idiota:

 

 

La buena es Mar, una funcionaria muy enrollada que es amiga de las presidiarias y las anima a desarrollar sus habilidades artísticas en un grupo de teatro llamado Módulo 4. El personaje lo interpreta Candela Peña, a quien los lectores de Cinecutre conocéis por la infecta bazofia Princesas y, para mi gusto, una de las mejores actrices pero más atrozmente desaprovechadas de España. Con lo poco que trabaja esta tía (apenas 20 películas en 17 años de carrera, algunas de ellas sólo cameos) y ya acumula dos artículos en la web. Vamos mal.

 

 

 

Serán delincuentes pero qué majas que son las jodías”

 

 

La mala es Cristina (Blanca Apilánez), una rottenmeyer con telarañas en el chocho que les mete partes de aislamiento a las reclusas a la que la miran mal y que es antipática hasta con las paredes y obliga a las recién llegadas a desnudarse totalmente porque es muy mala y viciosa.

 

“¡Abre la boca perra asquerosa! ¡Di “gracias mi Ama”, dí “gracias mi Ama”! mmmh que cachonda me pone esto, tengo que incluir en el próximo listado de suministros un traje nazi y una fusta…”

Pero esto sólo lo hace con las novatas, el resto de internas se pasan por el coño sus gruñidos con la complicidad de la funcionaria buena.

 

La funcionaria idiota es Julia (Susi Sánchez), una pánfila de pelo de estropajo que hace crucigramas y balbucea cosas irrelevantes mientras la buena y la mala tienen sus roces profesionales, y a la que las reclusas ignoran olímpicamente cuando intenta decirles algo.

 

“Jolín, les dejo la puerta abierta para que les entre el aire y se me escapan todas. Si es que no se puede ser buena…” 

 

 

 

También anda por ahí la directora de la prisión (Blanca Portillo) que se mantiene al margen de las trifulcas y divertidos enredos que suceden en el centro, aunque solapadamente le echa siempre un cable a la funcionaria buena con sus proyectos.

 

 

“Me voy a cargar a la inútil de peluquería…”  

 

 

 

VEANLAS ENAMORADAS

 

 

De entre las reclusas destaca, por ser la protagonista, Isa (Verónica Echegui) una mangante especialista en atracos a mano armada que odia los caramelos de menta y que sueña con ser la Susan Hayworth española (es la Juani pero dos años más mayor, básicamente). La funcionaria buena le ayudará a cumplir su sueño, hasta que se muera de Sida por follar con un yonki poeta de otra prisión.

 

 

“Sida dice el gilipollah…si tu ehtah tope sano’ tronko…”

 

 

También destacan Rosa (Violeta Pérez), una prostituta drogadicta que es la mejor amiga de la Juani y con quien comparte las jeringuillas; y las tres bolleras (paso de nombres, ya estoy hasta los huevos), que forman un triángulo amoroso que acaba como el rosario de la aurora, porque no todo es diversión en la cárcel de play doh.

 

 

“A la churri de la punkarra esa me la voy a follar yo, que a mí no me dan miedo sus pintas de motera, seguro que no se atreve a hacerme nada”

OWNED!

 

 

VEANLAS A SU PUTA BOLA

 

Como decía al principio, la película nos narra el día a día en la vida de las presidiarias, y cómo se lo pasan de fábula realizando todo tipo de actividades en su ludoteca-prisión, tales como jugar al voleybol:

 

 

Follar como conejas en los cómodos dormitorios:

 


 

Inyectarse heroína tranquilamente a plena luz del día sin que nadie las moleste:

 

 

O montarse unos vermuts cojonudos en el patio con productos de primera calidad:

 

 

 

 

Todo ello ante la aprobación de la funcionaria buena, los gruñidos de la mala y los… er… pedos  de la idiota.  De entre todos estos entretenimientos, el principal es el taller de teatro, dirigido por la funcionaria buena. Y se lo montan tan bien que les dejan ir a representar obras a otras prisiones. El día que hacen su primera salida tienen que ir esposadas, pero a la juani le dan alergia las esposas y dice que no le sale del coño ponérselas. La función peligra, pero tranquilos que no pasa nada, aquí llegan los coleguis del tricornio:

 

 

 

Gracias a los guardias civiles que son simpáticos y enrollados que te pasas, como todos sabemos (y en los 80, que es cuando transcurre la acción, más todavía), nuestras amigas pueden hacer su excursión sin esposas ni nada. ¡Claro que sí!

 

 

 

VEANLAS DESPELOTADAS 

 

 

La obra que interpretan, escrita por ellas mismas, es un musical que narra las aventuras de un grupo de presas que revindican su derechos y se quejan de que no se las trata como se merecen (además del voleybol, los vermuts, la heroína y el folleteo también quieren poder ir al Corte Inglés en época de rebajas, masajistas cubanos con penes de 30 centímetros y poder salir de la carcel a tomar el aire si les da la gana, ¡cojones, a ver si os habéis pensado que esto es un campo de concentración nazi!):

 

 

“¡Bravo! ¡Ahora que se monten una orgía lésbica!”

 

Por supuesto la obra es un éxito (sobre todo entre el público masculino) pero a las rottenmeyers que dirigen las prisiones no les mola nada que se destapen las injusticias que suceden en los centros penitenciarios, lo que le vale una buena bronca a la funcionaria buena, y que la funcionaria mala se ponga en acción repartiendo partes de insubordinación a diestro y siniestro cada vez que le sale de su reseca vagina. Pero esto no frena la ilusión de nuestras protagonistas que siguen todas con su carrera teatral dentro de la cárcel. Bueno, todas menos La puta que va de permiso de fin de semana y no vuelve, una de la bolleras que es apuñalada por la otra por ponerle los cuernos y la Juani que se muere de Sida, sí sida, sida sida, sí.

 

 

De sida murioooó ?… Ejem, vale, no pilláis el chiste, pinchad aquí por favor…

 

Al funeral de la Juani asiste la funcionaria buena y allí se encuentra con la puta, vestida de puta y con toda la cara llena de marcas y heridas de haber recibido recientemente hostias de su chulo, que le cuenta que está a punto de entrar a trabajar en una peluquería (¿?) “de estrangis, que ahora soy una fugitiva”. La funcionaria buena, como es tan buena ella, le guarda el secreto, ¡confi tía!

 

 

– ¿Joder tía qué te ha pasado en la cara? ¿te han pegado? 

 -¡Qué va! Es que me he dado un golpe con el peine mientras hacia las prácticas de peluquera.

En la última escena vemos a la funcionaria buena subida en un escenario presentando al público la obra que están a punto de ver, que es por supuesto la de las reclusas, que ya han conseguido triunfar en todo el país gracias a su gran talento. FIN. Qué peliculón, mejor que Titanic tía.

 

 

UN RANCIO PANFLETO POR DINERO CONTANTE Y SONANTE (Subvención que te crío)

 

 

Según los créditos, El Patio de mi carcel es una historia libremente inspirada en las vivencias reales de un grupo de reclusas españolas que formaron una compañía teatral en los 80. La palabra “libremente” supongo que engloba todas las fantasmadas y absurdeces que se van enlazando una tras otra, y que nos hacen tener la impresión de que las protagonistas están internadas en un campamento de verano para adultas o en un centro lúdico, donde pueden hacer lo que les dé la gana, desde follar hasta picarse caballo o darse banquetes en buffet libre en las lujosas instalaciones que hay a su disposición. Todo ello con la complicidad de una funcionaria que parece la directora del hotel Palace; de tal manera que prácticamente todo lo malo que les sucede a las protagonistas en esta gilipuertada de película es por su propia culpa, una se contagia de sida por follar con un yonki, otra acaba con un pincho clavado en el estómago por ponerle cuernos a su amante lesbiana o bien se pelean entre ellas por deudas de dinero. Para flipar.

 

 

En fin, cuando uno se encuentra con folletín tan de traca como este lo mejor que puede hacer es tomárselo con ironía y mofarse, como hago yo. La película es pura propaganda del gobierno y del sistema penitenciario hecha exclusivamente para chupar del bote y como tal debería enfurecerme; pero es tan subnormal y estúpida que en lugar de eso, me reía infantilmente con casi cada escena. Para mí ha sido como ver Historia de Ricky a la española con tías y sin gore.

 

 

 

¡Estáis traficando con heroína! ¡¡¡CABRONAS!!! 

 



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The Watchful Eye