Review

Titulo: Clash of the titans
País: Estados Unidos
Duracion: 106′

Furia de Titanes (2010).

 

Un tipo que monta un caballo alado debe derrotar a un monstruo gigantesco convirtiéndolo en piedra con la cabeza cortada de Medusa. Esto no podía ser aburrido, ¿o sí?

 

Cuando me senté a ver Furia de Titanes creí que me iba a comer un remake de una peli clásica, no un refrito de seis o siete fuentes distintas que dan como resultado una curiosilla colección de estupideces que por lo menos entretiene, si eres de esos a los que les va contar estupideces, claro. Con un presupuesto mil veces superior a la original pero al parecer con mucha prisa, los responsables de Furia de Titanes rodaron un pestuño, eso sí, titánico, en el que entre un CGI de todo a cien y un desarrollo soso como lamer piedras se habrán llevado una pasta gansa por la coña de adaptarla a la moda 3D, aunque no sirviera para nada.

 

Voz en off, qué gran recurso.

 

Mientras disfrutamos de una intro diseñada en play station -pero la dos, nada de gastar perras- Io, a la que pone cara y poco másGemma Atterton (por otro lado una cara y poco más) nos cuenta cómo al principio de todo Zeus engatusó a su hermano Hadespara que engendrara al Kraken y así derrotar a sus padres, los titanes, con la noble intención de repartirse el mundo.

 

  

No quiero ni pensar a quién tuvo que follarse Ralph Fiennes para engendrar esto.

 

El reparto no convenció a Hades, antepasado directo de Rasputín, como resulta evidente, y desde entonces anda buscando una excusa para dar por el ojete a su hermanito.

 

Mientras tanto, sigue contando Io que viene a ser algo así como la presentadora del TeleOlimpo, el cachondo de Zeus, para escarmentar al rey Acrisio, que quiere rebelarse contra los dioses, en vez de montar una guerra lo que se monta es a su esposa.

 

Seré tu amante bandido… Que para eso soy dios, joder, no iba a follar pagando.

 

 

Así nace Perseo, que es tirado al mar junto con su madre muerta, en un ataúd al vacío, para ser rescatado por un escuálido pescador de mierda, lo que inevitablemente le hace crecer con problemas de autoestima y cierta tirria hacia los dioses. Hipocresía pura, como veremos.

 

Porque años después, convertido en un clon de Wayne Rooney, el semidiós Perseo juega con redecitas de pesca, en vez de redes de portería, lo que le hubiera asegurado un mejor futuro sin duda, y presencia cómo un puñado de soldados, con dos escoplos y un martillo, mandan al carajo una estatua de Zeus que debe pesar como siete quintales. Como no puede ser de otro modo, Rasputínse rebota, otro falso, y utilizando el humo de Perdidos manda a pique la chalupa de Perseo, masacrando a su familia, que no tenia culpa de nada.

 

Aaaamos Paaatxiiii!! (Siempre me toca criticar pelis con vasco).

 

Así conocemos a los Dioses del Olimpo, recién salidos del Salón del Manga donde se han comprado la equipación completa de losCaballeros del Zodiaco. Todos menos Hades, que por ser dios del Inframundo no tiene derecho ni a armadura ni a Lizipaina.

 

Eso le tiene quemado, claro, pero su hermano no le hace puto caso. Para desahogarse, y con la excusa de ayudar a Zeus, decide atacar a los humanos, básicamente por joder, para que estos regresen a las plegarias que garantizan a los dioses la inmortalidad. Todo muy coherente, lógico y eso.

 

Cuando crees que me ves… Hago ¡chas! y aparezco a tu lado…

No sólo Zeus sabía de polvos mágicos.

 

En pleno salón del trono de Argos, Rasputín monta la de Zeus es Cristo y les exige el sacrificio de la princesa Andrómeda a cambio de que el Kraken, que sirve para todo, no destroce su ciudad.

 

La princesa anda como loca por sacrificarse, normal con los padres que tiene, y no falta el profeta afeminado que se busca una tollina metiendo fuego contra ella -para mí que le dio calabazas antes de que saliera del armario-, así que la suerte de la muchacha parece estar echada.

 

Sin embargo, Io, diosa de la Wikipedia, se cuela en la celda de Perseo, le cuenta lo de sus padres verdaderos -cosa que no debe hacerse nunca con un adoptado, por cierto-, que para colmo esta vez sí que resultan ser los reyes, y de paso le explica todo lo que tiene que saber para vencer al Kraken.

 

Aquí Zeus teniendo su momento Julio Iglesias y cagándose en el dios hijoputa que le vendió los condones.

 

Sin rechistar asumimos que si Perseo acaba con el Kraken dará por terminada la tiranía de los dioses, y punto. Un Perseo que se mueve descaradamente por venganza y al que lo que le pase a Andrómeda se la trae floja.

 

Sorprende que para los arguenses lo que diga la tal Io va a misa, así que sacan a Perseo de la cárcel y montan a su alrededor laCompañía del Anillo para recorrerse Grecia en busca de las brujas del oráculo que les expliquen el truco final para acabar con elKraken.

 

Pero Hades no está dispuesto a quedarse mirando, y como a la peli le hace falta otro enemigo que haga que por lo menos esto lata, se va a darle algo que hacer a Acrisio, que vive apartado en un chiquero esperando no sé bien a qué, y tras escupirle en la boca le convence de que tío, si tú quieres, todavía molas. A pesar de ese maquillaje de mierda que da vergüenza ajena.

 

Arrgggh! Puag! Pollo con Red Bull para el caballero… Intenta hacerle tú esto a un colega.

 

Entre bromas y mariconeo, Perseo tiene una revelación durante el viaje. En un momento “hay un dios en ti”, aprende a pelear más rápido que Antonio Banderas a hablar noruego y de repente es D’Artagnan con taparrabos. Y aún así el chaval tiene su orgullo, pues ya le puede regalar Zeus una espada retráctil o lloverle un caballo alado del cielo, que él de enchufe no quiere saber nada.

 

Cuánto daño ha hecho la “Era Obama” a la mitología griega.

Por cierto que en el mito Pegaso nace de la sangre de la cabeza cortada de Medusa, pero se ve que el orden de los factores…

 

En un ejemplo más del somos quince, ataquemos uno a unoAcrisio le da un repaso a la compañía del anillo pero le hieren y de su sangre nacen unos escorpiones gigantes que dejan los efectos especiales de El Rey Escorpión en un hito revolucionario. Pocas veces tanto dinero fue tan mal empleado. En un película de aventuras sin emoción ni alma, tan enfocada hacia los efectos especiales, si nunca hay conexión entre humanos y CGI el resultado es simplemente desastroso.

 

Por suerte aparecen los moradores de las arenas para convertir los escorpiones gigantes en tartanas.

 

En bichomóvil llegan al ático acogedor donde viven las brujas, más salidas que una tacha y que no tardan en echar su único ojo al benjamín del grupo. En lo que se lo intentan pasar por la piedra revelan a Perseo que la única manera de vencer al Kraken es utilizando a la górgona Medusa. Usaremos su cabeza, dice él, con dos cojones. Me asquea que los guionistas se atrevan a jugar con la ventaja de que todos conocemos la historia que nos están contando.

 

Siguiente estación, Inframundo. Para llegar a él hay que subir a un volcán, incoherencia que debemos agradecer a los dinerillos del Cabildo de Tenerife, con lo que el Inframundo queda más alto que el mundo en sí. En fin. Y allí, el barquero Caronte, que cual taxista espabilado mucha prisa no tiene, les da un paseo leeeeento y borroso -amigo Leterrier, que estamos cruzando la lagunaEstigia, el río de los muertos joder, ¡que se note!-, que Io Wikipedia aprovecha para transmutarse en el Señor Miyagi y le da aPerseo un curso acelerado de cómo matar górgonas. Con el motor gráfico de una Gameboy Color, la Medusa animada en flash puede con todos menos con el morador de las arenas aka guerrero palo. Pues ya podía haberse llevado a tres colegas palo, coñe. Pero por supuesto Perseo encuentra el truco del espejo y con un combo finish inverosímil, pirueta incluida, demuestra su puntería.

 

En una de las más absurdas patochadas de la peli, a la estatua de Draco se le dibuja la sonrisa del Cuervo.

Más trabajo para los guionistas, que tres cerebros hicieron falta para parir esto. El bello Acrisio está esperando afuera. Bien, díganme cómo, a menos que él tuviera también moneda de la suerte para el barquero Caronte. En fin, paso. Lo que sucede a continuación es que Acrisio liquida sin miramientos a Io, lástima, perderemos sus valiosas explicaciones, y que a pesar de haberse atado en el muñón un temible cacho de piedra -aquél se puso una sierra eléctrica, éste no tenía esos recursos- le dura al flamantePerseo acróbata dos volteretas y un suspiro. Le falta darle las gracias.

 

                Estoy bien, son las últimas palabras de Io antes de palmar. Gran guión, gran frase.

 

El mismo Zeus que acaba de ayudar a Perseo, ahora da la orden de soltar al Kraken, jodido dios bipolar, y aunque parezca una gilipollez nos alegramos porque significa el final de la película. La locaza sádica y sus seguidores se cuelan en el palacio y condimentan a Andrómeda, con su sal y su pimienta, para que el Kraken, recién llegado de noruega para disfrute de todos ustedes, se la zampe.

 

No podía faltar el choque de trenes. Barbas postizas, calvas de pega. Grandes estrellas, Neeson del Zodiaco contra Rasputín Fiennes.

 

Rasputín tiene recursos y no duda en activar el modo Voldemort y disparar contra Perseo y su Pegaso una manada de bicharracos a lo brujas de Van Helsing que le roban la cabeza de Medusa comenzando una partida de pseudo Quidditch de lo más entretenido. El Kraken podría ser aterrador, pero entre que lo hemos visto ya antes en Monstruoso y que aquí, será por el desfase horario, se mueve a cámara lenta, lo más que hace es levantar algunas piedras, que hay que aprovechar el 3D impostado.

 

Pero esto hay que terminarlo ya y rapidito, dicen los guionistas, así que el demonio que ha ganado el Quidditch, que es un poco idiota, por otro lado, lleva la cabeza de Medusa directamente hasta el mismísimo balcón donde está asomada Andrómeda, justo frente a los ojos del Kraken, para que Perseo no tenga más que sacarla de la bolsa y mostrársela al morlaco.

 

Perseo es un crack. ¡Intuición, intuición! Adivina que la cabeza va a seguir funcionando aún sin pilas, se la juega y….  ¡Toooma!

 

Mola que la medusa conserve energía residual para abrir los párpados después de muerta, pero no puedo dejar de preguntarme qué hubiera pasado si al sacar la cabeza de la bolsa a toda prisa ésta hubiera estado mirando hacia el otro lado, ¡cómo hubiera mejorado el final de la película!

 

Perseo tira la cabeza al mar, supongo que va convirtiendo peces en piedra por el camino, pero él debe atender a Hades, que aparece envuelto en humo para hacer el ridículo final, desenlace desangelado y simplón para el supuesto malo de la película.

 

¡Finish him! K.O. Precoz, lo llaman.

 

 

Y después de bucear a pulmón como si fuera el hombre rana, Perseo rescata a la princesa, y en un último anacronismo manipulador que define claramente la película, ella le propone ser rey y él la rechaza augurándole ser una gran reina, porque las leyes sucesorias griegas de la época, por lo visto, resultaban ser muy flexibles en este punto.

 

Como colofón, Perseo, que ya no odia a los dioses, disfruta un momento Obi Wan con su padre que por haberse portado bien le regala una hembra, en serio, y le resucita a Io para que tenga con quién jugar.

 

 

 

Después de los nueve euros del 3D.

 

En algún momento de la película, Furia de Titanes pasa de ser una cinta de aventuras para convertirse en un panfleto humanista de cómo conseguir tus metas sin ayuda superior, con la cabezonería hipócrita del protagonista por bandera. El por qué renunciar a la diversión a favor de un mensaje confuso y ñoño no lo entiendo, pero desemboca en una película pobre, insípida, que no dejará nada para el recuerdo.

 

Abuso de cámara lenta, palabrería típica y tópica, sin tensión, sin brío… Todo está establecido de antemano, no hay sorpresa y sin ella no hay interés, pasa lo que tiene que pasar antes de que pase lo siguiente. Para colmo la transición entre escenas de acción es vacía y parece que sin ellas la película no avanza.

 

Furia de Titanes es un triste viaje de estación a estación, de recado en recado, donde el guión enlaza escenas con mal pegamento para llegar como sea a un final ya determinado. No aporta nada, y eso, con el presupuesto y las posibilidades que no tenían en el ochenta y uno, me parece una cutrada.



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Miguelotex