Review

Título original: Cruel Jaws akas Jaws 5

País: Italia – USA

Duración: 93′

Bienvenidos a Italia, el país del Renacimiento, de La Toscana, de las piccola bambinas, del arte, cuna de genios como Leonardo Da Vinci, Michelangelo, Rafael, Donatello, su maestro Splinter (o Estellico), país bañado por el Mediterráneo de clima agradable y cuna de la pasta, las pizzas, el panoforte, el bistec a la Fiorentina (del cual yo me comí uno de kilo) y…  Bruno Mattei. Un país capaz de lo mejor y de lo peor. Ya sabéis de quién hablo, el oportunista y estafador cineasta que fue capaz de indignar a un colectivo como es el de las ratas con su obra magna Año 225 después del holocausto, y se atrevió con la secuela apócrifa de Terminator, el remake falso de Predator o… Tiburón 5, también conocida como Mandíbulas crueles.

En una época, 1995, en la que no había ese espantoso CGI para tiburones pixelados creados desde la India por tres programadores a cambio de un bol de arroz (a compartir), Mattei vio la oportunidad de rodar una nueva y baratísima película de tiburones, tan barata que no tenía presupuesto ni para un animatrónico, una maqueta o un triste tiburón hinchable de playa… Entonces, ¿cómo se las ingeniaba para completar la película? Pues utilizando el patentado e infalible método de Godfrey Ho: el cortar y pegar.

Los cojones de Bruno Mattei son tan grandes que es increíble que pueda andar con ellos. Incluso a pesar de que todas las escenas con tiburón son robadas prestadas, eso no le impide acreditar a alguien como diseñador del Tiburón ¿Quién cojones es Larry Mannini y por qué Internet no tiene constancia de su existencia? 

Claro que más de uno pensará que cortando y pegando de otras películas de tiburones, el inconfundible sello de calidad del bueno de Bruno se perdería. Pues más bien no, sino todo lo contrario, se amplifica; venga que nos zambullimos en…

 

CRUEL JAWS A.K.A. “AQUÍ HAY QUE BLANQUEAR DINERO COMO SEA”

La acción se sitúa en una localidad costera en la que un tiburón tigre empieza a hacer estragos entre los bañistas. Evidentemente tenemos al loqueseaólogo que advierte a las autoridades y que hay que cerrar las playas, las cuales previsiblemente sorprendentemente pasan del tema porque eso arruinaría la temporada de bañistas. Lo de que un tiburón se meriende a alguno durante el verano, eso se puede capear, pero cerrar la playa ¡eso ni en sueños!

¿Cerrar la playa? Eso sería catastrófico para la economía local que vive de los tres únicos turistas que han venido este año.

Esta sobadísima sinopsis que cuadra al 99% con lo que suelen ser las películas de tiburones, gracias al “buen” hacer de Bruno se convierte en todo un espectáculo… Un espectáculo del despropósito intentando cuadrar de alguna manera las imágenes “prestadas” con el material original. Ahí tenemos por ejemplo la escena de la regata, con grandes planos de gente haciéndose al agua con sus tablas ¿y para los planos detalle? Pues…

Bruno Mattei, todo un profesional tirado en la arena, mientras rueda de abajo para arriba a los mastuerzos estos sujetando una vela y moviéndose como si estuvieran en alta mar… Mattei, siempre aportando soluciones.

¿Hay que filmar escenas de pánico  y sólo tenemos cinco actores? No problemo, Bruno Mattei obrará el milagro de los panes y los peces:

Fijaros en alguno de los que corren como pollos sin cabeza (p.e: en el chico de la camiseta de Bob Marley o la chica del bikini rosa) y empezad a contar las veces que pasan por delante de la cámara. Aunque mi parte favorita es el final, con toda la “figuración” desaparecida y la pobre actriz en el agua zambulléndose como si se la llevara el escualo.

Pero Bruno Mattei no es el único que se cubre de gloria con esta película. Y es que se hace acompañar de un grupo de actores a la altura de su buen hacer. Como protagonista tenemos al doble cutre de Hulk Hogan:

“En realidad iban a contratar al auténtico Hulk Hogan pero se ve que este tenía una cita inaplazable con el barbero.

Luego tenemos al gemelo malvado de Mat Damon, conocido por protagonizar películas como El asunto Bourne, La resurrección de Bourne, La venganza de Bourne, La maldición de Bourne, La novia de Bourne,  Bourne el destructor, Loca Academia de Bourne y, la ya clásica, Bourne en el espacio:

“Esto no es lo que parece. Es un medicamento para… esto… un problema en mi laringe… Oye, a todo esto, no te llevarás algo suelto, es que no me llega para el bus. Venga tío, enróllate.”

¡Una niña! Pero no una niña cualquiera sino ¡una niña en silla de ruedas! Pero no una niña en silla de ruedas cualquiera sino ¡una niña en silla de ruedas y que además nada! Pero no una niña en silla de ruedas que además nada como cualquiera sino ¡una niña en silla de ruedas y que además nada junto a focas y delfines! Pero no una niña en silla de ruedas y que además nada junto a focas y delfines cualquiera sino ¡una niña en silla de ruedas y que además nada junto a focas y delfines y es huérfana de madre!

Inválida, huérfana de madre, con un sucédaneo de Hulk Hogan como padre y… ¡con esos piños! Bromas crueles y bulling en el colegio en 3, 2, 1…

¡Un malvado promotor inmobiliario! Pero no un malvado promotor inmobiliario cualquiera, sino un malvado promotor inmobiliario con conexiones con la mafia, con matones, que controla al alcalde, que quiere desahuciar al clon de Hulk Hogan junto a su hija en silla de ruedas (y que además nada junto a focas y delfines y es huérfana de madre), y que tiene un hijo que da palizas e intenta envenenar a focas y delfines.

Además, Cruel Jaws es una película que me ha sacado de mi ignorancia, ya que siempre había pensado que los utensilios básicos para la pesca eran la caña, el hilo de pescar, el anzuelo o el arpón, en el caso de grandes capturas, pero nada de eso. La herramienta básica, la navaja suiza de la pesca al final resulta que es la escopeta recortada homologada para pesca… y a las pruebas me remito:

La escopeta reglamentaria para la pesca indicada tanto para el salmonete…

…como para la sardina; tanto para la pesca mayor como la pesca menor.

Nada une más a padres e hijos como descargar unos buenos trabucazos en el mar. Bueno, sí, cazar codornices con anzuelos y arpones.

Lo ideal es la escopeta recortada, pero un arma automática con mirilla también puede ser útil…

Pero nada mejor que un rifle con mira telescópica para no dejar pasar ni una captura.

Pero con todo esto, el gran activo de esta producción no deja de ser Bruno Mattei y sus elecciones estilísticas. Por ejemplo, la producción es tan barata que no se pueden permitir ni focos ni iluminación para exteriores nocturnos, algo que habría hecho desistir a cualquier otro director. Sin embargo, Bruno no se rinde por estas nimiedades. ¿Qué hay que rodar en exteriores nocturnos? Pues Mattei recupera en pleno 1995 el recurso de la noche americana con un superfiltro azul, que ríete tú de School Killer, consiguiendo un “curioso” efecto:

Digno del museo de arte Princesa Sofía, seguimos viendo claramente que es de día pero los protagonistas se convierten en indistinguibles masas uniformes. Como si tuvieran la cara recubierta de excrementos… ¿tal vez una bonita alegoría por parte de Bruno?

Y para terminar de convenceros de que Bruno Mattei es uno de los grandes del panorama cinematográfico mundial, nada como volver a verlo en acción. Tenemos un metraje con una explosión por aquí (las explosiones siempre hay que aprovecharlas, recordad el decálogo del director de exploits: todo lo que sea susceptible de ser explotado tiene que explotar en pantalla) y hay que meterla como sea, pues nada más fácil para un artesano del cortar y pegar como él:

Estoy acostumbrado a que los personajes de estas películas no tengan muchas luces, pero lo que les hace Bruno Mattei para aprovechar una explosión, es convertirlos en Forest Gump tras sufrir una apoplejía.
En resumen
Un puñado de actores de quinta regional, una playa desierta fuera de temporada, un filtro azul, un puñado de cintas de tiburones (Tiburón, Tiburón 2, el falso Tiburón 3 y Deep Blood) y voilá, por arte y gracia de Bruno Mattei ya tenemos nuestra propia película de tiburones. Barato, barato pero con fundamento.


About the Author

Seagal