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Título original: Ninja 3: the domination

País: Estados Unidos

Duración: 92′

Rápido, hay una nueva actualización de cinecutre.com dedicada a los ninjaaaaaaa…

Mis queridos lectores, con motivo del regreso de los ninjas al cine con Ninja assasin, casi tan buena como sus primas de la Cannon Films, he decidido rescatar una de las más cochambrosas y desastrosas incursiones de la Cannon en el subgénero: Ninja 3, the domination.

Se trata de a tercera película de una trilogía que no ha existido nunca, ya que no tenemos ni Ninja, ni Ninja 2 pero sí Ninja 3. Como mucho, se puede relacionar con las anteriores películas de la Cannon con Sho Kosugi como protagonista: Enter the Ninja y Revenge of the Ninja, aunque no guardan ninguna relación argumental; incluso Sho es el villano en Enter the Ninja.

Sho Kosugi entrena duramente para su próxima película Ninja 4, the ninja haunted mansion

¿Habiendo tantas y tantas películas de ninjas en el mundo. porqué Ninja 3: the domination es especial? Muy sencillo, por su impagable subtrama terrorífica, que le da un plus de caspa y absurdo a todo su conjunto. Pero no adelantemos acontecimientos y veamos cuál es la trama principal.

En un paraje desolado, una misteriosa figura se recorta en el sol, se interna en una cueva y abre un cofre con forma de roca que contiene… ¡armas ninja! Sin más dilación, se arma hasta los dientes, se pone su mejor mono ninja, hace sus oraciones ninja y empieza una masacre ninja. Se planta en el primer campo de golf (¿conciencia ecológica?) que encuentra y empieza a asesinar a todo el que se pasa por allí, sin ton ni son. Llega la policía y se lía a catanazos con ellos, mata a tropocientos mil policías mientras recibe balazos, ostias mil y ametrallamientos, pero nada ni nadie puede detener a nuestro ninja de su objetivo. Finalmente, después de 26 muertos, varios coches de la policía destrozados e incluso un helicóptero policial estrellado, el ninja es acorralado y dado por muerto.

“Mi intuición policial me dice que esta estrella ninja no es signo de buenos augurios”

¿Muerto? No, a pesar de la gran cantidad de sangre perdida y plomo alojado en su cuerpo, se levanta, le da esquinazo a todo el departamento de la policía y finalmente encuentra a una técnica de la compañía telefónica (de esas que te imaginas tranquilamente que no llevan nada más debajo del mono de trabajo, no sé si me explico) y le entrega su katana antes de morir allí mismo.

Esta chica es Christie, interpretada por la bailarina Lucinda Dickey, quien conocería una estelar carrera plagada de grandes éxitos como son Grease 2, Breakin’ y su secuela o la inolvidable Cheerleader Camp, innovador e imaginativo slasher de los 80. La vida de Christie se verá abocada a una pesadilla cuando el alma del ninja, contenida en la katana, la posea… Sí amigos, estamos presenciando la primera posesión ninja de la historia, un recurso innovador introducido por los siempre visionarios productores de la Cannon. A través de la posesión ninja, se ejecuta una venganza ninja del ninja caído contra todos aquellos oficiales de policía que le dieron muerte. ¿Ante tan fatídico y ninja destino, nadie puede ayudar a esta pobre chica?

Después de los 80, la carrera profesional de Lucinda se vio abocada a ser teleoperadora de una línea erótica…

Aquí es cuando entra en acción el maestro de los ninjas, el hombre que es capaz de decir ninja tres veces por frase sin descojonarse ante la cámara, Sho Kosugi, que vuelve a deleitarnos con una interpretación como sólo él puede dar: pura contención, mirada sesgada e inmovilismo facial total, mientras dice ninja cada dos por tres.

Gracias a avanzadas técnicas ninja, Sho Kosugi es capaz de pasar inadvertido entre la multitud.

Evidentemente, Sho Kosugi es un maestro ninja (¡oh, qué sorpresa!), y es el único capacitado para practicar un exorcismo ninja. Y a todo esto, seguro que os preguntáis en que consiste el exorcismo ninja. Pues se coge el cuerpo original del ninja, luego se le pone al lado la persona poseída y se procede a dar de tollinas al poseído, hasta que el ente que lo posee se harta de recibir cera y decide volver a su cuerpo original, el cual se convierte en un zombie ninja con capacidad de poseer otros cuerpos. Es entonces cuando se produce el enfrentamiento definitivo entre Sho Kosugi y el terrible hechicero ninja.

 

Lo que eleva a esta producción por encima de otras cochambrosas películas de ninjas no son ni sus patéticas coreografías ni sus supuestas escenas de acción, son los momentos puntuales de terror, que se llevan la palma como la siguiente escena, donde la protagonista va andando por la calle, cuando ve el chiringuito de un curandero japonés y se mete dentro de él para que le practique un exorcismo:

 

Todos estos ingredientes, junto con artes marciales filmadas con el culo, actores que convierten a una pared en un torrente de expresividad o ese guión que convierte a esta película en una doble explotation, ninja explotation y exorcista explotation todo en uno, es lo que pone el listón de cutrerío y caspa muy alto, incluso para ser la Cannon.

En resumen

Ni en mis mejores sueños habría podido imaginar una película de ninjas, donde estos sean capaces de poseer cuerpos a la carta, lanzarse hechizos y Sho Kosugi llevara un parche en el ojo.

 

Si no habéis tenido suficientes ninjas, aquí tenéis Ninja Squad, Ninja Kill o Death Warrior

PD: para escribir esta crítica se ha usado 50 veces la palabra ninja, bueno ahora 51.



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Seagal