Review

The Monster Squad, literalmente la Pandilla del Monstruo aunque aquí fuera traducida como Una Pandilla Alucinante, es una de esas películas mágicas que marcan la infancia del que tiene la suerte de verla porque, desde luego, hay pocas cosas más molonas para un crío que salvar a la ciudad del ataque de los monstruos clásicos de la Universal, y si es con tus amigos ya ni te cuento. Así que el acto casi reflejo que se repitió en todos los que la vimos en su momento fue… crear una pandilla del monstruo, claro que como no había monstruo alguno en las cercanías, nos teníamos que inventar nosotros mismos los misterios y aquello degeneraba más en el Club de la Medianoche que en lo pretendido en un primer momento. Aprovecho para mandar un saludo a Nacho y cía. por aquellos meses buscando barcos fantasma en la playa de Las Palmeras, Valencia, así como al bueno de Daniel Peralo que ha tenido la amabilidad de copiarme la cinta.

Pero centrémonos en la historia de la película, cada cien años las fuerzas de las tinieblas (que es una manera como cualquier otra de llamar a Drácula, Frankenstein, La Momia, el Hombre Lobo y el Monstruo del Pantano) se reúnen para acabar con el único amuleto que puede devolverles al infierno, la…errrr…joya rara. La última vez fue el mítico doctor Abraham Van Helsing quien lo intentó sin llegar a conseguirlo, pero que la humanidad no tema que esta vez su destino está en manos de una pandilla de chicos con una media de trece años de edad. ¡Hurra!

Los chavales en cuestión forman la ya mencionada Pandilla del Monstruo, un club de pardillos misóginos aficionados a las películas de terror cuya sede radica en la tipiquísima casa del árbol que todo niño americano tiene y necesita. Sus miembros son Sean el jefe, Patrick, Horace el gordo y Eugene el pequeño, aunque al final se les acabarán uniendo Rudy, un tipo muy duro y la hermana pequeña de Sean, que debo decir que es terriblemente adorable a pesar de que las mentes mal pensadas me puedan acusar de alguna barbaridad.

La Película

Todo comienza como una auténtica película de terror, con Van Helsing y sus compinches enfrentándose a Drácula y sus hordas de muertos vivientes, que todo hay que decir que están bien hechos y son bastante dignos para el presupuesto con el que contaban. La cruenta batalla entre el Bien y el Mal se salda con la derrota del bueno de Abraham que se pierde en el Limbo de la…mmmm… joya rara.

Tras Vogue, la vicepresidenta decidió posar para Cinecutre

De vuelta a la actualidad, bueno… a la actualidad de 1987, las cosas no le van mucho mejor a nuestros jóvenes héroes. A Sean y Patrick, un niño repelente, vil y cobarde como él solo y que podría haber sido interpretado por el viruetílmente clásico Quique de Verano Azul, les está abroncando el director de su instituto por dibujar arañas con cabeza de mujer. Eso sí que son problemas y no los del nenaza de Van Helsing, aguantar estoicamente una charla de un señor que dice que “las matemáticas están en la onda” es duro niños, muy duro. El comentario sobre los homosexuales (para que no se me ofendan los…) que hacen los dos chavales es… dejémoslo en inapropiado para estas páginas.

Horace, mientras, sufre de bullyng cuando aún no se había inventado el término. El hermano mayor de Aquellos Maravillosos Años, nos sorprende con un cameo en el que hace de… ¡chico mayor que se mete con los niños débiles! Sorprendente su versatilidad, así como sorprendente es el mote de turno para el gordito de la pandilla…si creían que Gordi, Piraña o Boliche eran el no va más en cuanto a motes humillantes, les presento a “el cebao”, ¡apoteósico!

Hablameee de tiiiiiii, de tu sooooooledad

Gracias a Dios que por ahí aparece Rudy, un tío tan duro que siempre va con chupa de cuero (el detalle de ir en bici y llevar calcetines blancos lo dejaremos a un lado) y que parece la encarnación misma de uno de los entrañables personajes del Maniac Mansion. Rudy, el bueno de Rudy, como no podía ser de otra manera salva al Cebao de la garra de los abusones del instituto (tuto para los lectores ñetas), a los que obliga a comerse la chocolatina del pobre Cebao que, previamente, habían pisoteado, adelantándose de paso en más de diez años a Freddy Prince Jr. en Alguien Como Tú. La heroicidad meterá al chaval de lleno en el club, tras una dura sesión de preguntas iniciáticas tales como “¿Cuántas maneras hay de matar a un vampiro?”.

Sin embargo, ajeno a todo este candor infantil, Drácula sigue vivo y en camino hacia la ciudad donde viven estos chavales porque allí escondieron la… uhhh… joya rara los discípulos de Van Helsing (antes de eso también había aparecido en escena el que a la postre será uno de los grandes aliados de la pandilla, el”ogro alemán, pero…¡hop! se me había olvidado comentarlo). Junto al Conde, viaja plácidamente el ataúd del monstruo de Frankenstein, por lo menos hasta que los pilotos del avión descubren que su mercancía no es lo que parece y deciden, sabiamente, lanzarla al pantano en el que, mire usted por donde, vive el monstruo del ídem.

Pacino tiene un cameo en la película

Lo que el Conde no sabe es que los hados le han sido adversos, porque el diario de Van Helsing ha sido adquirido por la madre de Sean… ¡en un mercadillo! El diario manuscrito de un alemán del siglo XIX, concretamente del más famoso cazador de vampiros que ha parido la literatura, es comprado por una maruja en un pueblecito de los EE.UU. para su hijo “porque le gustan los monstruos al niño, jeje”. ¡Ole!

Pero como Drácula no es tonto (compra sus ataúdes con apertura automática en media markt), lo primero que hace es intentar contactar con el niño, haciéndose pasar por un tal Alucard… Vale que Sean sean (jojo) un niño, pero no es imbécil, vaya. ¡Alucard es Drácula al revés! ¿Quinientos años de no muerte no le han dado para ser un poco más original, señor empalador? ¿No podía haber dicho que se llama Vladimir que queda más disimulado?

Coca Cola por fuera, fresa en el medio y Vainilla por dentro… lo han clavado.

 

Bastantes problemas tiene ya el chaval como para que encima le subestimen, porque su familia, contra todo pronóstico, no es feliz. El padre es policía y la madre ya está harta de sus prolongadas ausencias en pos del bienestar social, para más inri la noche en la que tenían cita con un asesor matrimonial (cita que había estropeado los planes de Sean de ver Viernes 13 parte ni se sabe, por cierto) el padre, un clon de Peter Coyote, es llamado por su compañero (un negro chistoso, adivinen como acaba) porque una momia ha desaparecido del museo.

 

Realmente es duro ser tan cutre

A la aparición de la momia en escena se le suman las del hombre lobo, Frankenstein y el monstruo del pantano en un homenaje por parte de Drácula primero a Yoda y luego al mismísimo James Bond. Mientras, el bueno de Sean descubre la verdad sobre Alucard y decide convocar a sus compañeros en una reunión extraordinaria en la que deciden actuar y autoproclamarse como el Escuadrón del Monstruo.

Pero como el diario está en alemán, no les quedan mas gamusinos que ir a que se lo traduzca el mencionado de pasada ogro alemán, un simpático superviviente judío del holocausto que gentilmente ayuda a los gentiles (jojo) a traducir el libro, sumándose a su causa. No será este el único aliado que llegue repentinamente a sus vidas, porque el monstruo de Frankenstein que había ido a la cabaña del escuadrón a matarlos… ¡es bueno! Sorpresas y algarabías tras el topiquísimo homenaje a la Universal con el encuentro entre la simpática Phoebe, la hermana de Sean, y el monstruo.

El Cebao es Dios y King África su profeta

Así pues, tras unos tiernos momentos en los que la pandilla descubre que tras el aspecto de Frankenstein hay tierno corazón, ofreciéndonos la sabia lección de que lo importante es el interior (leches, los feos no pillamos), llega la inevitable canción ochentera que, como ya comenté en El Secreto de los Fantasmas, acompaña siempre durante un tramo de la película a los protagonistas mientras se preparan para la acción. No falla, aunque en este caso la canción es menos pegadiza, también salen fabricando cosas, consiguiendo los materiales y conociéndose un poco más entre ellos mezclado todo ello con toques de humor. Ojo a la carta que Eugene manda al ejército avisándole que hay monstruos, pues tendrá consecuencias entrañables al final de la película.

Pero todo lo bueno se acaba y los momentos de felicidad de nuestros héroes también, llega la acción. El grupo se divide en dos, los que tienen que encontrar una virgen (Patrick y Rudy) y los que tienen que conseguir la… estooooo… joya rara de la casa de Drácula (Sean, Eugene, El Cebao y Frankenstein). Cualquiera con dos dedos de frente se preguntará por qué diablos mandan al pobre Eugene y al Cebao a la muerte, mientras que el tío duro se queda con la misión de paz… pues porque Rudy es duro, pero también pasa hambre y la hermana de Patrick, que finalmente será la virgen escogida, está muy buena.

Aceptó el papel por suponer un reto a sus dotes interpretativas

 

Como era de esperar, la casa de Drácula tiene más monstruos que el Congreso de los Diputados (chiste 7 vidas) y el mismo Conde llega a apresar a Sean dando pie a un acto que proclama a Gordi, digo… Cebao como un dios viviente. ¡Le quema la cara a Drácula con un trozo de pizza con ajo!. Particularmente, era lo único que recordaba con claridad de cuando vi la película de pequeño, emociona volver a verlo.

Con el moco gigante el joven Billy también extrajo algo de cerebro

Con la piedra en su poder y todos reunidos, deciden acudir a una iglesia a celebrar el ritual de apertura del limbo (la zona muerta entre los mundos, no el programa de Ramoncín) desencadenándose una batalla final con sorprendentes giros argumentales que no desvelaremos por respeto al lector (a lo mejor la virgen no es virgen, ¿eh?, o a lo mejor sí… que a mí no me gusta fastidiar las sorpresas…). Eso sí, atentos al error garrafal cuando Phoebe se esconde detrás de un banco para no ser arrastrada al Limbo.

Los personajes

SEAN: El líder, el clásico niño americano, el que más sabe de monstruos, el único que cuando se le pase la tontería mandará a paseo al resto y se volverá un deportista pillador. Está interpretado por Andrew Gower que, aunque tiene una cara tan típica que suena, no volvió a hacer nada en el cine hasta el 2002.

Interesante alocución, señor Potato

 

PATRICK: El detestable, ya en la primera escena sale chivándose de Sean en sus propias narices, tiene cara de tonto y lo sabe. Es más cobarde que El Cebao, más lelo que Eugene y más prescindible que el perro de Sean, al que ni siquiera hemos mencionado. En serio, le odio. Robby Kiger, gracias a Dios, solo hizo una película más en 1990.

¿A quién llamas gordo?

HORACE: El Cebao, el típico gordo del grupo que, sin embargo, aquí por lo menos tiene agallas para enfrentarse a los malotes del instituto y al mismo Drácula. Cuando crezca y gane fuerza y autoestima, este chico será Bud Spencer. El bueno de Brent Chalem, aunque también tenga una cara típica, sólo apareció después en un episodio de la mítica serie de las autonómicas Quantum Leap.

A mí me recuerda al huérfano de los Simpson

EUGENE: El más pequeño de todos, es el mismo personaje de la hermana de Sean pero en chico, muy entrañable y frágil. Michael Faustino, a pesar del nombre, trabajó en no pocas películas hasta mediados de los noventa.

Fumar e ir en bici, como el chandal y los tacones

RUDY: El tío duro, el sobrado, el rockero, el mayor del grupo. Ryan Lambert, con ese nombre de crack se comió los mocos como el resto del reparto después de la película.

Encerrada importante traficante de phoskitos

PHOEBE: En serio, es terriblemente entrañable… dan ganas de reventar a golpes su cabecita contra una pared blanca para ver cuanto salpica. La hermanita de Sean, terriblemente ninguneada por la pandilla toda la película es quien finalmente les saca las castañas del fuego. Ashley Bank (oh, como la hiperdesarrollada Tatiana Alí) incomprensiblemente desapareció del panorama cinematográfico con una adaptación de una novela de Danielle Steel en los noventa.

¿Y dice usted que esto es un personaje principal?

DEL Y EMILY CRENSHAW: Los padres de Sean y Phoebe, interpretados por el hijo secreto de Eric Roberts y Peter Coyote (Stephen Match) y la eterna secundaria Mary Ellen Trainor, la psicóloga de la saga Arma Letal a la que también podemos encontrar en joyas como Los Fantasmas atacan al JefeCazafantasmas IILos GooniesLa Jungla de Cristal y Forrest Gump. Acongojante el historial de esta bendita señora.

El Terror, la Maldad…

EL OGRO ALEMAN: Es feo, muy feo, terriblemente feo. Un judío alemán que sufrió en sus carnes la tragedia de los campos de concentración y que, visto su aspecto, seguro que le sirvió a Mengele de conejillo de indias. El equivalente judío al clásico chino feo, normal que Leonardo Cimino (es feo hasta el apellido, ¡que bárbaro!) siguiera trabajando después del film.

“Puéh eh bueno er chersi ehte”

 

DRÁCULA: Una burda copia del Drácula de Christopher Lee, tan aristocrático que resulta ridículo. Seguro que Duncan Regehr se tomó demasiado en serio su papel como si estuviera interpretando a Shakespeare, igualito que el cocai… colosal Pepe Sancho enKibris. El cutre de Duncan se hizo famoso por interpretar a un aceitoso Zorro para la televisión, a mí ni me sonaba.

Nacho Cano concentrado en viejas canciones para un nuevo musical

Título original: Monster Squad, The
País: Estados Unidos
Duración: 82′

FRANKENSTEIN:  Interpretado por Tom Noonan, el malo del chubasquero en El Último Gran Héroe, tampoco debió necesitar mucho maquillaje para parecer feo. Típico monstruo de buen corazón (ganas de vomitar aumentando).

Conclusión

Un agradable entretenimiento para poco más de una hora, una película algo ingenua que sin embargo no empalaga como las películas de sobremesa de la Disney. Los niños están correctos y la única interpretación que chirría y apesta a cutre es la del Señor de los Vampiros. El bajo presupuesto no se nota en exceso y al final queda un regustillo a clásico que se agradece y hace echar de menos un poco más la última etapa dorada del cine. ¡No se la pierdan!



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Seth