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Título original: Batas Impian Ranjant Setan aka Satan’s bed

País: Indonesia

Duración: 72′ pero existe una versión de 83′

Indonesia, esa filmografía desconocida. Cuando pensamos en cine asiático de mierda lo normal es imaginar Rambos de tercera regional en Filipinas, musicales imposibles de la India; festivales de luces de colores con vampiros saltarines desde China o ninjas de colorines venidos de Hong Kong.

Pero la pobre Indonesia queda ahí relegada al olvido… eclipsada por sus hermanas mayores y la mucho mejor publicitada ozplotation que llega desde Australia. Hay que acabar con esta injusticia y por ello hoy vamos a adentrarnos en la filmografía de ese país, cuyo título más internacional es ese plagio/homenaje llamado Lady Terminator. Y lo vamos a hacer con otra de las producciones de P.T. Soraya Intercine Films.

No contentos con plagiar las películas americanas también fotocopian a los cantantes internacionales: en la foto el Camilo Sesto indonesio.

CUANDO PARECÍA QUE NO PODÍA LLEGAR NADA PEOR QUE “LA MUERTE DE FREDDY”…

La película arranca un 25 de Diciembre de 1941, con una familia celebrando la Navidad, todos bien vestidos, cantando villancicos y haciendo lo que las familias de bien suelen hacer (como ir de putas y luego confesarse)… Hasta que una presencia se cuela en su casa y armada con un rifle les da matarile.

Saltamos al ahora (eso es algún punto entre 1983 y 1986), y descubrimos que una nueva familia se ha mudado a la casa de la masacre. En el hogar nos encontramos a la dueña, su hija, su sobrina, una sirvienta y un jardinero, que viven tranquilamente, hasta que las más jóvenes empiezan a sufrir extrañas pesadillas…

Tranquilos, esto es un señor que aparece de repente de la oscuridad para dar un susto a los protagonistas… Como para no conseguirlos con esos pedazo de orejones.

En dichas pesadillas, un señor desfigurado y con cuchillas en las manos se les aparece y amenaza con llevárselas para escabechinarlas. Además, se despiertan con heridas y hematomas, lo cual demuestra que no son simples sueños. ¿Qué sucede aquí? ¿Quién es este misterioso personaje? ¿Cómo se puede luchar contra un ser que aparece en los sueños? ¿Y por qué todo atufa tanto a otro plagio/homenaje descarado? No lleva un jersey a rayas ni un sombrero de ala ancha; tal vez porque el presupuesto no daba para más, o por no hacer el plagio demasiado evidente (como si no fuera ya lo suficientemente obvio) o porque al director le parecía todo más aterrador con su asesino vistiendo tejanos y una sábana roñosa, dándole así un toque local.

Ese toque local, con esos omnipresentes y sexis bigotes que hacen que caigan rendidas a sus pies.

Esta claro que H. Tjut Djalil, el director de esta boñiga, es un hombre que en cuanto va al cine y sale emocionado de ver una película americana, no sólo piensa en comprársela en cuanto salga en DVD, como la mayoría de los mortales, sino que directamente piensa en remakearla añadiendo el toque local… ¿Y quién se podría resistir a hacer su propia versión exploit tercermundista para luego vendérsela a esos tontos occidentales que parece que no se den cuenta de lo que les están colando? Y por supuesto plagiando todas y cada una de las escenas más icónicas; bueno, las más baratas de recrear:

Freddy hace su aparición en la bañera:

En otros países, para esta escena habrían sumergido a un especialista, en el sudeste asiático, con un Ladyboy ya te las apañas: tienes chica y titiritero para la mano, todo en uno.

En la original, Tina moría reptando por las paredes y el techo mientras era degollada por Freddy. Aquí se hace lo que se puede:

Aquí se convierte en una levitación/posesión que tanto puede ser Freddy, como una posesión demoníaca o un ataque de ardores vaginales.

La aparición del cadáver de Tina envuelta en un saco de cadáveres, aquí se convierte en la actriz enfundada en una especie de bolsa de celofán gigante:

Para su aventura más internacional, Freddy Krueger, o su primo asiático, se ha traído un ayudante, en forma de chavala de buen ver y poca ropa. ¿Por qué? Pues ni idea. Igual en Indonesia les da más miedo una mujer guapa que un tío con la cara quemada con cuchillas en los dedos. Claro, porqué este último va de cara, la mujer guapa va por la espalda. Y encima muchas de ellas esconden terroríficas sorpresas en el pantalón.

Los protagonistas se pondrán manos a la obra para intentar deshacerse de estos incómodos  espíritus, y para ello contratarán no a uno ni dos, sino hasta tres exorcistas. Resulta que los espíritus de la casa también son unos cachondos, y se lían a intercambiar objetos de sitio y a desordenar habitaciones, llevando a divertidos y jocosos equívocos… para el público indonesio (imagino). El público occidental, o sea nosotros, nos queremos tirar por la ventana (sin abrir) de la vergüenza ajena que dan estos toques de humor rural.

“Mire señorita, mi madre ya me lo avisó: chico eres más feo que un pie deforme así que si una chica guapa y sexi se te acerca seguro que algo bueno de ti no quiere”.

Llegando al clímax el director se aburre tanto de plagiar “Pesadilla en Elm street”, que decide pasarse a otra película de terror de la época: “Poltergeist”. Resulta que los espíritus se llevan al “otro lado” a la chica protagonista y sólo un valiente sacerdote cristiano podrá hacerla volver. El cura es un viejo ataviado de blanco con una cruz gigante mientras la protagonista “navega” desorientada entre sábanas hasta que por fin encuentra la salida de la cama. Aparece el promotor de la casa, la madre de la protagonista le echa en cara que no trasladó el cementerio, simplemente cambió las lápidas de sitio y cuando ya están huyendo una tumba las tumbas emergen soltando un esqueleto de plástico cadáveres que persiguen a los espantados protagonistas. Finalmente, el sacerdote opta por la opción más práctica para solucionar el problema: directamente EXPLOTAR LA CASA. Y lo hace clavando una estaca en el suelo, que destruye a todos los espíritus con la consiguiente explosión, que eso siempre queda bien para finalizar una película. FIN.

Aunque experimentado, su director H. Tjut Djalil no es un hombre que domine los estereotipos y tiene que meter sutiles pistas para que nos quede claro quién es la ligera de cascos de la película.

Esta basura dura unos a ratos eternos, a ratos digeribles, 75 minutos. Por ahí he oído que existe un montaje extendido más duro, no sé si lo dicen por el extra de duración o el extra de gore, pero no seré yo quien lo compruebe. A todo ello, el director tiene un auténtico problema con el ritmo de la película; los primeros treinta minutos un muermo total y en los treinta últimos le meten tanta caña que ya no sabes ni quién va ni quién viene…

30 minutos iniciales capaces de curar el más duro insomnio… Quizá una táctica de su director que los espectadores experimentemos lo lo que sienten los protas tratando de no quedarse dormidos. En tal caso ¡¡Obra maestra de la inmersión!!

Siempre he pensado que explicar demasiado “el mal” lo desvirtúa. Por ejemplo, “Halloween: el origen” es una buena película pero a mi juicio se carga el concepto de Michael Meyers. Lo mismo ocurre con las precuelas de “El silencio de los corderos”; parece que quieren que empaticemos con Lecter y veamos que en el fondo no es más que un pobre locuelo… Pero parece que con  H. Tjut Djalil  he encontrado mi alma gemela. Bueno, quizás H. Tjut Djalil sea un poquito más extremo que yo…

Porque… Vamos a ver, eso de que los espíritus vengativos de una casa tomen forma de un tipo con la cara quemada y un guante de cuchillas, que ademas va acompañado de su guapa ayudante… ¿Por qué lo hacen? Bueno, es obvio: por JODER. Está claro que lo de los fantasmas con sábanas y cadenas ya está muy pasado de moda, en el 1600 aún tenía un pase, pero hoy día está destinado al fracaso. Y si los inquilinos se ponen pesaditos, nada como una buena aparición en forma de gigantesco demente con una máscara de hockey y un buen machete. ¿Sábanas y cadenas? ¿A estas alturas? Por favor.

Si además es una especie de travestí maquillado, a lo Carmen de Mairena recién levantada y con garras en las manos, provocará ataques de pánico a más de un hombre.

Además, para qué resolver esas tontas dudas que asaltan al espectador medio durante la película: ¿Y ese prólogo a santo de qué coño viene? ¿Por qué sólo hay dos fantasmas toca huevos? ¿Y los fantasmas por qué salen de la tele al principio de la película? A bueno, esa me la sé, porque al director le gustó Poltergeist, por eso.

En resumen

Una nueva muestra de cine chabolero y caradura directamente desde Indonesia, que lo creáis o no, conoció una secuela que un día servidor igual se ve, o igual no. Y para los muy valientes, os dejo un enlace a Youtube con toda la película enterita, eso sí, en versión original (pero si a alguien le interesa, me he currado unos subtítulos en inglés a partir de retazos que he encontrado por ahí, aunque se desfasen un poco a medida que avanza la película) y con una mierda de calidad que os hará no sólo ver píxeles, sino directamente los bits que los forman:

¿Qué os creíais que ser redactor de esta web era todo risas y algarabía? Pues no, se tiene que sufrir y mucho, pero por amor, que no quede.


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Seagal