Review

Ya sabéis que a mí me gusta juzgar las películas mierdosas por lo que son en sí mismas, y centrarme en si funcionan por sí solas, excluyendo del análisis tanto como sea posible las comparaciones con la obra original (libro, cómic, obra de teatro…) o versiones anteriores en el caso de  los remakes. Me gusta poder apedrear todas esas bazofias sin recurrir a argumentos como “la antigua le da de hostias” o “el Mongolan que dirige esta basura se limpia el culo vilmente con el cómic/libro”; y hundirlas en el fango únicamente por lo mal hechas que están, y no por lo poco fielmente que adaptan una obra o por lo mucho que difieren de una versión anterior.  Pero hoy amigos, voy a hacer una excepción porque el amigo José Padilha se lo ha ganado a pulso con su Robocop de los cojones. A lo largo del artículo iréis viendo por qué.


El Hombre, la Máquina, el Halcón callejer… digooo, Robocop.

Antes de empezar, eso sí, quiero dejar claro que NO voy a hacer sangre de la manera hipernazi mía a la que ya estáis acostumbrados. Robocop 2014 NO es una puta mierda, José Padilha es un director más que competente (aunque algunos planos con la cámara dando vueltas alrededor de los actores sin venir a cuento me resultan un pelín excesivos, pero se lo perdono), y se ha esforzado en hacer una película en la que el lastre del PG-13, que ya sabéis cuanto me repatea, está inteligentemente minimizado al máximo posible, (y me imagino que el realizador brasileño habrá tenido que pelear bastante para incluir ciertas escenas, olé tus cojones tío). De hecho su mayor problema es que haya sido concebida como remake y no como película totalmente diferente, lo cual además de ser innecesario es, a mi entender, bastante contraproducente. Una película libre de referencias obligadas y creada desde cero, aunque fuera inevitable que le pusieran la etiqueta de “inspirada en” (que por otro lado, hoy en día ¿qué película no la tiene? si ya está todo inventado leches…) hubiera resultado mucho más convincente, y al carecer de esa necesidad imperiosa de ajustarse a ciertas directrices argumentales a las que Padilha (y su guionista, el casi debutante Joshua Zetumer que hasta ahora sólo se había dedicado a hacer reescrituras de guiones de otros) parece que se han visto encadenados, el guión hubiera resultado mucho más fluido y seguramente mejor construido, porque talento a este tío le sobra para hacerlo.

ROÑOCOP

AVISO: A PARTIR DE ESTE PUNTO ABUNDAN LOS SPOILERS.

El punto de partida de la peli es un futuro en el que una súper corporación presidida por un muchimillonario llamado Raymond Sellars (Michael Keaton, aquel tío que hacía de Batman en las pelis de Tim Burton) ha desarrollado una serie de robots molones que funcionan cojonudamente para llevar a cabo acciones pacificadoras y militares, y que utiliza alegremente en otros países como Morolandia y Terroristán o directamente vende a sus gobiernos. Un programa de la tele presentado por un tipejo llamado Novak (Samuel L. Jackson), hace propaganda de toda esa wehrmacht emitiendo reportajes y entrevistas en los que se hace pajas con los robots. De hecho la película empieza con una conexión en directo en Taliban D’or, donde los robots están llevando acabo maniobras de acojone y vacile entre la población, capitaneados por un humano, un policía energúmeno bajito y calvo (no, no es John Cobra, es Jackie Earle Haley) que sin duda está ahí para ganarse la amistad de los mas pequeños de la casa.

 


¿Ya os estáis choteando de mí? Como vaya para allá os voy a meter una hostia….

En seguida comprobamos la efectividad de los robots cuando unos moros salen cargados de cinturones explosivos y se suicidan imbécilmente delante de las cámaras (como ellos mismos dicen antes de hacer su gran subnormalada, “no pretenden matar a nadie, solo morir en directo”. ¿?) Uno de los robots ED-209 (estilizados convenientemente para esta nueva versión) por supuesto para aprovechar el día revienta a tiros a un adolescente al que no le da la gana soltar el machete que lleva en la mano después de que la máquina le invite amablemente a hacerlo (por desgracia, como era de esperar, se levante el suficiente polvo digital para que no se vea como el subnormalísimo ese es reducido a carne picada. Bueeeeno…).


¡Toma metralla!¡Que no se diga que nos han amariconado!

Toda esta escena también sirve para que veamos los mecanismos de seguridad de que disponen los robots para que no maten a nadie que no sea musulmán enemigo. A los reporteros les dan unas pulseritas electrónicas con lucecitas rojas a las que denominan “dispositivos de activo rojo”, que les marcan como individuos a los que los robots deben proteger y en ningún caso pueden dañar. Y si os estáis descojonando ya, imaginando que va a suceder una movida como la del principio de la película original con Ed 209 desintegrando a balazos a un pobre mamón con corbata por error, iros olvidando, estos robots funcionan y funcionan bien. Pero el caso es que por eficientes que sean, hay un senador tocacojones que lleva pajarita para que te burles de él, al que no le sale del culo aprobar su uso en territorio americano, porque no ve ético que “Sea un robot el que apriete el gatillo”.


 Si es él vale, pero un robot ni de coña.

Lo cual jode sobremanera a Sellars que quiere encontrar la forma de poder vender su producto y forrarse (aún más) en su propio país. Pronto se le enciende la bombilla: hay que meter un hombre dentro de la máquina para que parezca más humana.  Para ello se junta con el Doctor Norton (El antivirus que te venía con Windows quisieras o no Gary Oldman), un científico experto en robótica especializado en fabricar prótesis súper molonas para las personas que han perdido brazos o piernas en accidentes, que tiene su inmenso laboratorio ubicado en mitad de unos arrozales (¿?).

Paralelamente,  conocemos a Alex Murphy, un poli decente y guaperas al que unos facinerosos tienden una trampa con ayuda de unos polis corruptos porque es demasiado honrado y está tocándole las pelotas a un narcotraficante de medio pelo llamado Antoine (a partir de ahora, como tengo mucha chispa lo llamaré Narco Antonio). Le ponen una bomba en el coche y como consecuencia de esto pierde una pierna, un brazo, sufre quemaduras en el 80% del cuerpo y se queda paralítico y ciego de un ojo; todo esto casualmente cuando Norton y Sellars están revisando las bases de datos de lisiados e inválidos varios buscando uno al que convertir en su “hombre/máquina”. Pues cojonudo, Alex Murphy está en estado crítico pero se le puede salvar y además es poli. El candidato perfecto, p’allá que vamos. Agarran al pobre inválido y ¿que le hacen? ¿Le ponen una armadura con prótesis incorporadas? NOOOO. Demasiado complicado hombre, mejor le quitan todo lo que le queda de cuerpo y dejan solamente LA CABEZA, LOS PULMONES, EL CORAZÓN Y LA MANO DERECHA sujetos con cuatro alambres y dos placas de aluminio.

 

¡No se preocupe señora, su marido necesitará unas cuantas intervenciones pero quedará perfecto!


Bueno, igual nos hemos pasado un pelín con el bisturí…

Y Padilha dice “No Queriais un puto engendro robótico como el de la peli antigua? Pues ahí lo tenéis por mis santos cojones ¿Que no? Pues NO. Porque por mucho croma que haya por en medio, resulta que Murphy sigue siendo Murphy, es plenamente consciente de quien es, de quien era y del aborto en que se ha convertido; hasta el punto de que manifiesta que desea morir, pero por supuesto le dicen que naranjas de la china, y ya no insiste más. Inmediatamente empiezan a hacerle pruebas y simulacros de combate en vistas a reincorporarlo al servicio.


 Inútiles de mierda, ¿De que sirve que me hayáis dejado la mano si me habéis quitado la polla?

Pronto ven que conservando la mente humana al 100% no pega los tiros con la suficiente frialdad (en los simulacros duda medio segundo en disparar si hay civiles o niños), así que le meten dronjas científicas y microchís en el cebrebo para que cuando tenga que pegar tiros entre en “modo de combate”, y sea la parte mecánica la que tome el control. Para complicarlo más, 5 minutos antes de la presentación oficial ante los medios y toda la plana mayor del reino, van y se ponen a descargarle en la sesera la base de datos de la policía con todos los expedientes, fichas policiales y grabaciones de cámaras de seguridad de escenas criminales, ahí a lo bruto, incluyendo las imágenes de su propio intento de asesinato, lo cual hace que se le vaya la olla y tengan que bajarle a 0 los niveles de dopamina, cafeína y plastelina, para que no sienta nada y se convierta en el pasmarote robótico que todos recordamos de la peli antigua. Y así lobotomizado lo sacan a que lo vean los paparazzis y los compis de la comisaría… y mira tú por donde que entre los asistentes al evento, entre docenas de polis y cámaras de televisión hay un delincuente que se halla en busca y captura desde hace seis años acusado de asesinato múltiple y violación. Un tipo que , como es lógico, después de seis años de huir y esconderse se aburre y no se le ocurre otra cosa que irse a ver la presentación de Robocop en primera fila.


Eso, mira  pa lante con cara de malote, que se te vea bien…

Por supuesto en cosa de tres segundos Robocop identifica a este genius con su voz monocorde, lo electrocuta con su súper pistola táser y lo empapela. Un estreno cojonudo.

Aquí he de hacer un inciso: la película no se hace aburrida en ningún momento. Los diálogos se alternan muy bien con unas espectaculares y brillantemente filmadas escenas de acción (la escena de la sesión de prueba con fuego real entre Robocop y los robots es excelente), pero detengámonos un momento y hagamos un resumen muy básico de lo acontecido: Robocop es una máquina, pero no, pero sí.  Y a lo tonto resulta que ya llevamos hora y cuarto de película y aún queda añadir un “pero no” seguido de un “pero quizás” y un “ummmmmh, bueno vale”, concretamente cuando la señora Murphy (Abbie Cornish luciendo LOS PEORES PEINADOS DEL MUNDO) se planta en la puerta de la comisaría para interceptar a su “marido” cuando sale a apatrullar la ciudad montado en el Halcón Callejero, y decirle que su hijo NO RINDE EN EL COLEGIO Y TIENE PESADILLAS (ahí estaba esperando que le dijera “…así que bájate de la moto y ve a comprar un paquete de pañales Haggis”).

A Murphy se le vuelven a chiflar los circuitos y entonces (minuto 80 aproximadamente) le da por ir a  comprar pañales Haggis investigar su propio asesinato, destapando la trama de corrupción, entrando a tiro limpio en la fábrica de dronjas (¡hombreeee… por fiiiiiin…!) cargándose al Narco Antonio en un tiroteo de tres minutos a oscuras y con lucecitas rojas tope disco beat, empapelando a los dos maderos sucios y descubriendo que la jefa de policía negra  (Marianne Jean-Baptiste) es la mas corrupta de todos. Justo antes de que la electrocute, Murphy es desconectado a traición y a la prensa se filtra la falsa noticia de que está gravemente herido y puede que muera (tiempo transcurrido desde el anterior párrafo: 10 minutos aprox. Empezamos a tener un pelín de prisa ¿eh?).

Este es sin duda el peor punto de la película, cuando yo me temía que se iba a encutrecer del todo. Y no es tanto por el brusco acelerón de ritmo como por la abrumante evidencia de que todo lo referente al Narco Antonio es una trama secundaria metida con una desgana descaradísima, primero por la necesidad de meter escenas que la asemejen al filme original (un fracaso, el inolvidable Clarence Boddicker y su violenta banda quedan reducidos a la nada mas insulsa) y segundo porque a parte de la creación de Robocop, la película realmente hasta ese punto no te ha contado apenas nada más. Afortunadamente, ya queda poquito para el final.

 Joder, ¿Entonces yo no salgo?

Volvamos a la trama. Los mandamases conspiran y desesperan. Sellars da vueltas en el despacho de cemento con tres cuadros en la pared y una vitrina con la armadura plateada de Robocop en el que parece pasar felizmente la existencia. Murphy es peligroso porque puede rajar de toda la suciedad y la contabilidad B (o patrañas por el estilo), así que Sellars su puta de los Domingos (Jennifer Ehle haciendo de ejecutiva/florero) y su ayudante random (Jay Baruchel haciendo de pringao, como siempre) se montan un plan estratagémico y mortal, se traen a la señora Murphy al laboratorio y ordenan a un escuadrón de policías (¿?) matar a Norton, a Robocop y a todo trabajador sin papeles del laboratorio.

Ya sabía yo que algún insulto me tenía que caer…

Norton, que también es bueno, pero es malo, pero es bueno, pero es quetejodan, ayuda a Murphy a escapar y le quita el microchís de la cabeza para que no puedan desactivarlo. Murphy sube a la azotea, intenta disparar a Sellars pero no puede porque lleva una pulserita de “activo rojo” que le impide atacarle. Suelta la frasecita “vivo o muerto tú vendrás conmigo” (totalmente esencial que te cagas para la estructura del guión, y más en ese momento concreto Y NADA FORZADA) y por sus santos cojones le pega un tiro a Sellars y lo mata. Luego cae al suelo y saluda a su familia que corre a abrazarlo. Huelga decir que estos últimos 15 minutos del film se suceden ya con un petardo en el culo, como si a al montador le diera terror pasarse de las dos horas. La gracia narrativa de Padilha, que en la primera parte salva la película a pesar de las chorradas del guión, aquí desaparece prácticamente del todo. Yo soy el primero que echa pestes de la excesiva duración de las películas, que parece haberse convertido en la infecta moda actual, pero coño, si en vez de 118 dura 125 minutos no pasa nada macho…

Al final vuelven  derogar la ley de los cojones para que los robots sigan prohibidos, Novak dice que América es el mejor país del mundo (textual) y salen los créditos, acompañados de una canción horrorosa y completamente inadecuada, que supongo que debe ser lo que se pone Padilha en el Iphone mientras se sienta a cagar todas las mañanas, para que le salga bien fino.

Hey, cabrón, has descubierto mi secreto…

CONCLUSIONES

El error de base es más que evidente: queremos parecernos al original pero no, pero sí, pero no… y al final la peli da más vueltas que un burro en una noria y se hace la picha un lío.  En la película original la tecnología funcionaba COMO EL PUTO CULO, y Robocop era un monstruo necesario ya que el sistema nervioso del Murphy era el que convertía la máquina en algo más que un montón de chatarra torpe e inestable, y el férreo sentido del deber de Murphy era la característica que le mantenía mentalmente íntegro e impedía que enloqueciese ante ese aluvión de recuerdos de su anterior existencia humana; y a la vez la razón para que se volviera en contra de sus creadores.

En la nueva tenemos a una mega corporación que fabrica unas máquinas QUE FUNCIONAN QUE TE CAGAS y, para poder venderlas en su propio país, cogen a un poli mutilado, lo acaban de mutilar (pero bien mutilao ¿eh? No os cortéis cabrones) y luego le joden el cerebro aún más creando un aborto que pese a todo funciona bien, pero como destapa una trama de corrupción dentro de la policía deciden en cinco minutos eliminarlo  porque resulta que al final no les importa haberse gastado una burrimillonada en crear un puto ciber-monstruo de Frankenstein para convencer a un solo senador de que derogue una ley que les jode el negocio, eso da igual; pero a UNA JEFA DE POLICÍA DE MIERDA que ni pincha ni corta nada, hay que protegerla y que no la entrullen porque… porque…. ¡ay, no me hagáis pensar coño, que estoy muy espeso!

 

Porque es FEA y NEGRA

 Ante la ausencia de un villano correctamente definido (lo del Narco Antonio es sencillamente lamentable), se sacan del orto esa excusa absurda  para que de golpe y porrazo los creadores de Robocop sean súper malos y quieran acabar con él sin pensárselo dos veces.

Donde la antigua supone un atroz (y profético) retrato de la deshumanización y una ironía estremecedora en la que el hombre piensa y actúa con la frialdad de una máquina y la máquina siente y sufre con la pasión de un hombre; la nueva parece a ratos publicidad de una fábrica de robots, un anuncio de los paralímpicos, y una crítica errática no sabemos de qué exactamente, si del capitalismo, del totalitarismo estadounidense, o bien de los prejuicios de la gente ante los avances de la ciencia (el senador “anti-robots”, interpretado por Zach Grenier,  te lo pintan como el típico viejo carcamal gilipollas, solo le falta contar anécdotas sobre Vietnam).


En Vietnam cuando masacrábamos a esos jodidos amarillos lo hacíamos con sentimiento. Un robot es incapaz de eso. Y ya no digamos follarse por el culo a una Mamasan.

El exacerbado discurso tecnócrata de Novak (en teoría puesto en la película como ejemplo/parodia de la manipulación de los medios para lavarnos el cerebro, pero que no se entiende para nada de esa forma) tampoco ayuda mucho a echar por tierra esto, cuando la eficiencia y la eficacia de las máquinas que pregona son totalmente verdaderas y no hay ni un ápice de falsedad ni manipulación a ese respecto. La película a ratos rezuma un mensaje que, o bien soy yo que no entiendo tan fina ironía, o directamente es contrario a las ideas que (según dice Padilha en las entrevistas) pretende mostrar, y en ese sentido es un sonoro fracaso. Y de nuevo creo que es porque querían parecerse desesperadamente al Robocop de Verhoeven y a la vez deseaban despegarse de él y contar algo distinto.


 ¿Pero qué cojones dice este jodido cabrón hijo de puta?

Y para rematarlo está Norton, el personaje-veleta, un científico/mad doctor que al principio te venden como un tío tope humano y simpático, que se dedica a crear prótesis para los discapacitados, y que pasa de rollos militares (al inicio del film le vemos súper tierno con un paciente que está tocando la guitarra con sus recién implantadas manos robóticas), y que en cosa de minutos pasa a ser un puto Menguele insensible que descuartiza literalmente a un hombre DE FORMA INNECESARIA para meterlo en un cuerpo de lata y luego fundirle el cerebro a drogas y electrodos; y en el último cuarto de hora de película tener un ataque de conciencitis aguda y volver a ser un colegui de los buenos. Un personaje que pide a gritos una postura mas clara en un sentido u otro (malo o bueno) y un mayor protagonismo por ejemplo de su desperdiciada ayudante (Aimee García, ABSOLUTAMENTE NINGUNEADA) que se posicione en sentido contrario y le dé el contrapunto.

¡Lo de volverme bueno al final no cuenta, esta pájara me enseñó las tetas para convencerme de que lo hiciera!

Supongo que con esto el Robocop de Padilha pretende jugar con la ambigüedad del ser humano, y huir de los exagerados pero efectivos y bien equilibrados unos con otros, extremos del Robocop de Verhoeven,  pero creo que se pasa metiendo demasiada ambigüedad tanto en personajes como en ciertas tramas. Ello unido a los intentos por acercarse a la película de 1990 reafirman la sensación de que la película se pierde intentando buscar su camino.

 

REPITO,  NO ES UNA PUTA MIERDA PERO…

Robocop 2014 es un filme que nació muerto, desde el mismo momento en el que se tituló Robocop 2014. Los chavales de hoy (porque esto es una película de acción futurista dirigida al público juvenil) no tiene ni puta idea de quién es Robocop, así que el título les importa tres cojones, y los fanboys de la antigua a los cuales dicho título pudiera atraer al cine, se van a encontrar con una gran decepción, un “quiero parecerme a la antigua y no sé cómo cojones hacerlo”. Y que sólo satisface (muy poco) el sentimiento nostálgico en los dos brevísimos momentos en que suena el tema musical de Poledouris que todos conocemos.

Sin embargo la película es resultona, está bien dirigida,  tiene cosas chulas y los chavales se lo van a pasar bien viéndola, y además Padilha ha sabido torear más que bien el PG-13 para plasmar con la suficiente evidencia (que no coherencia ni consistencia) la brutalidad y la deshumanización que él quería darle a la historia, y hay un valiente (aunque fracasado) intento de exponer un mensaje y de no cortarse al hacerlo, pero han cometido el error de autoimponerse esa deuda hacia el film de Verhoeven, de direccionar forzadamente  el guión para querer mantener paralelismos y semejanzas que nadie pidió, igual que nadie pidió un remake de Robocop. En resumidas cuentas, cambiándole  el titulo, el nombre del protagonista y un poco el concepto (por ejemplo conviertiendo al policía robot en un soldado robot y trasladando toda la trama a un entorno militar) hubiera sido una película mucho más digna.

Y ya si arreglamos la ligera diarrea mental de guionista y definimos los personajes de una manera un poquito mas sólida y menos imbécil directamente no estaríais leyendo la crítica en Cinecutre. Robocop 2014 sería una GRAN película.

 

Bueno,no está mal ¿no? Casi nos libramos…



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The Watchful Eye