Review

Duración: 142 minutos.

País: Estados Unidos.

AVISO: Gwen Stacy muere en la pelea con el Duende Verde y después de los créditos sale Mística asaltando una base militar en compañía de otros mutantes.

AVISO 2: El párrafo anterior contiene spoilers, si no habéis visto la película no lo leáis.

AVISO 3: Lo anterior os la debería sudar bastante ya que en el trailer sale, entre chorrocientos spoilers mas, EL PUTO FINAL de la película.

Bueno, aquí estamos otra vez, tragando mierda y pasando informe. Lo confieso, soy una attention whore nivel senior, y necesito consumir excrementos fílmicos para luego verter bilis y que los energúmenos de turno entren a insultarme cabreados para reírme y burlarme de sus putas caras. Esa es mi vida y no tengo otra.

Al lío. Amazing Spider-man supuso una auténtica cumbre de la basura, solo superable por los mas mugrientos cineastas, e hicieron falta que dos de ellos unieran sus fuerzas para conseguirlo. Por supuesto me refiero a Mongolan y Snyder y a su bodrio El Hombre Mierdero. Después de aquella pestuza parecía que no se podía hacer peor. Mis cojones, al cabo de un mes ya están anunciando que el nuevo Batman va a ser Ben Affleck. y que no se qué anoréxica random va a ser Wonder Woman. Y pasado otro mes mas se estrena Spider-man 2: El poder de electro. Y el duelo de truños no ha hecho mas que empezar… ¿alguien dijo “Antorcha Humana negra”?

 

AMAZING SHIT 2: EL PODER DE LA MIERDA

 La película supone un punto y seguido respecto a la anterior. O mejor dicho una coma… bueno no, en realidad empieza con un petardo en el culo, como si hubieras llegado tarde al cine y ya estuviera empezada. Tras una escena de prólogo, en la que vemos como el padre de Peter, un científico renegado de OSCORP es un machacas de la ostia capaz de dejar K.O, a patadas en la cabeza a un sicario de la empresa que momentos antes había matado con la manos al piloto de un avión sin hacer ruido en absoluto; en seguida tenemos al muñeco CGI rojo y azul haciendo el saltimbanqui con la cámara haciendo un POV desde su polla enhiesta, y a un ruso gordo desencajando la mandíbula  y gritando así: GRAAAAARGHOAOAOAÑAFOAOOOOAAA mientras conduce un camión robado de OSCORP a toda pastilla por las calles de Nueva York, embistiendo taxis por doquier.

Spider-man interviene y salva del atropello a un negro retrasado con una mella en los dientes que acarrea los planos de la batcueva. Tras repeinarle su calva con rosca, el lanzarredes le dice al negro que “le necesita y que él es sus ojos y sus oídos” y luego continúa su persecución del ruso gordo (Paul Giammatti, nadie mejor para encargar a un ruso gordo y loco, no hay mas que ver su apellido). Este facineroso lanza insultos y amenazas con acento ruso a Spider-man (CHE VOY A HASER MIERDA SCHPIDER-MAN, YO MACHAR A CHÍ Y A CHU FAMELIA, ARAÑA FEA GROAAAAAARGHHH!!!) y acaba atado y en calzoncillos a golpe de telaraña. Dos segundos después Peter Parker se persona en su graduación y morrea a Gwen Stacy mientras su tia May llora como una Magdalena y Stan Lee sale y dice la parida de rigor.


Estas dos imágenes de la película se suceden en menos de 5 minutos. Faltó el canto de un duro para que me levantara y me largara del cine.

Pero el torbellino de mierda acción no termina aquí porque resulta que el negro retrasado es Max Dillon, un empleado de OSCORP (¿cuantas veces he dicho ya esa palabra?) que se encarga de diseñar las redes eléctricas de la ciudad. Dillon está muy emocionado porque Spiderman le ha salvado la vida y le ha dedicado un par de chistes infectos, y además porque esa misma mañana también se cruza en el ascensor con Gwen Stacy, que también trabaja en OSCORP (¡otra vez!). Por eso está en un poquito la parra y no presta atención cuando, al revisar un cableado que no funciona se lleva un calambrazo de aúpa y cae a una pecera llena de anguilas eléctricas gigantes  que le muerden y le electrocutan mas aún hasta dejarlo hecho una lastimica. Y como bien sabemos, los calambrazos mortales-que-no-te-matan en el ámbito laboral no son cosa de risa, la última vez que tal cosa ocurrió fue en españa a un soldador de la Pegaso en Mataró, que tras recibir una morrocotuda descarga eléctrica de 42 kilovatios se convirtió en…

¡SHÚ! ¡SHÚ! Yo también tiro rayos de energía  de 800.000 voltios de potencia con mi microchí del dedo del pie…

En el caso del negro retrasado de la mella en los dientes, su transformación es más terrorífica, si cabe. Max Dillon se convierte en una especie de pitufo gangzta de metro ochenta que lanza rayos y provoca apagones (como el Dr.Manhattan pero con gallumbos de neopreno salidos de la nada, para que nos entendamos) . Ha nacido…¡ELECTRO!

La cara de idiota la conserva, pero al menos algo ha ganado, se le han juntado los dientes…

Pero aunque Max Dillon era un pobre monguer de buen corazón con su casa llena de pegatinas de Spider-man, que soñaba con que su ídolo le hiciera una pastel para su cumpleaños (que por cierto es justo el día que se electrocuta, hay que ser desgraciado de la vida), la crueldad de las gentes neoyorkinas que le increpan y le llaman bicho raro y “Electromamón” mientras jalean a Spider-man para que le dé una paliza le convierten en un bad motherfucker al que hay que encarcelar cuanto antes (a ver si os pensabais que Jamie Foxx iba a aceptar un papel de retrasado por mas de 10 minutos, por favor no jodamos, que este menda le quitó el papel de Django al tío Tom de Will Smith e hizo que nuestras hormonas de blanquito se volvieran negras de la emoción). Dicho y hecho, Spiderman cortocircuita a Electro de un manguerazo de agua a presión (cortesía de los bomberos de NY que además le prestan un casco para que haga el indio un rato).

Pero los problemas no acaban ahí…

OSCORP, LA NUEVA ACME

Absolutamente todos los personajes tramas, inmundicias y folleteos varios del universo de Spider-man tienen su origen en un lugar: OSCORP (¿no me digas?). Esta empresa es el puto bolsillo de Doraemon para el guionista, de donde saca felicianamente cualquier elemento que sea necesario añadir al argumento de la película; desde los padres de Peter Parker hasta enemigos que aparecerán en próximas películas, pasando por su propio origen, novia, sus amigos de juventud y si me apuráis, seguro que hasta el neopreno con que se fabrica el traje. Si bien esto ya viene del anterior filme, en éste la cosa se convierte en un puro recochineo en la cara del espectador.

Resulta que Harry Osborn, (Dane DeHaan, el actorucho ese que provoca suicidios en los sets de peluquería de los rodajes con su grasiento pelajo) el hijo de Norman Osborn, presidente de OSCORP, es amigo del alma de Peter Parker, aunque hace ocho años que no se ven y en la anterior película ni aparece ni se menciona que yo recuerde (y si resulta que me equivoco, lamecinganillos de Andrew Garfield entrando a a cagarse en mis muertos en 3,2,1…), pero bueno, que tras insultarse grasiosamente el uno al otro se dan un abrazo y se quieren mucho y tal. Harry tiene la misma enfermedad degenerativa que su padre, una mierda muy chunga que te pone la piel verdosa y las uñas como mejillones al vapor. En su lecho de muerte Norman le da a su feo hijo una cosita de plástico cuadrada con el logo OSCORP que por lo visto contiene toda la investigación sobre la triquinosis galopante que tiene, con la esperanza de que Harry encuentre una cura para ella. Cumplida su función, el padre de Norman Osborn estira la pata. Por supuesto el follón no ha hecho más que empezar.

 

-Harry, tío ¿quien es el hijoputa que te peina ese flequillo de mierda?

-¡El dueño de la vaca que te lame la cabeza cada mañana, mariconazo!

Resulta que en OSCORP hay una división de ejecutivos hijos de puta que solo quieren ser malos y amasar maldad para enmaldecer universo, y para quitarse de en medio a Harry Osborn (heredero absoluto de la empresa) le cargan el muerto del negro retrasado que se electrocutó y al que mantienen encerrado y engrilletado con cables en los genitales en su división de experimentos, trapos sucios y misterios comandada por un científico ruso maricón con los labios pintados (que exista una conexión entre este trucha y el ruso gordo que enseña los gallumbos no lo aclaran en ningún momento, sacad vuestras propias conclusiones), después de que Spider-man lo ahostiara. Con la acusación de ser un sucio y un corrupto que encubre la muerte de negros retrasados los ejecutivos ponen en la puta calle a Harry, que para colmo de males empieza a tener sarpullidos verdes en el cuello.

Pero Larry eh mu lizto y sabe que los experimentos con araña modificadas genéticamente que OSCORP realizaba, tuvieron como consecuencia la aparición de cierto trepamuros con mallas, así que la solución a la cura de sus males (según él) consiste en pedirle una muestra de sangre a Spider-man, a lo que por supuesto el lanzarredes se niega porque es muy peligroso. Lo que ignora Harry es que el experimento sólo podía tener éxito en alguien con la línea consanguínea de Richard Parker, el padre de Peter, ya que este mezcló el veneno de las arañas con su propio ADN vete a saber por qué. Esto lo descubrimos cuando Peter encuentra en una estación de metro abandonada un vagón-laboratorio que surge de debajo del suelo al echar fichas de metro antiguas en el torno. En el vagón hay tecnología punta y un ordenador con una grabación de webcam del padre de Peter que nos explica todas estas gilipolleces del tirón.

Total, que Harry desesperado y mu loco decide coger un táser, noquear a los dos únicos seguratas que hay en la puerta del complejo de máxima seguridad donde se halla prisionero Electro y liberar a éste, para que le ayude a capturar a Spider-man, a cambio de dejarle provocar un apagón en toda la ciudad (algo que a Electro le hace mucha ilu por lo visto, ya que acepta encantado). Después se inocula el suero que sintetizó su padre en vena y se pone una armadura con aerodeslizador incorporado, le sale sarro en los dientes se le pone el pelo de puncha y se va volando a buscar también a Spider-man. Ha nacido….¡EL DUENDE VERDE!

 OSCORP fabrica cantidad de mierda… Por desgracia para el Duende, pasta de dientes no.

Pero antes de que esto pase, mientras se está poniendo la armadura, en el sótano de OSCORP podemos ver unas vitrinas al fondo donde hay expuestos unas alas mecánicas y unos tentáculos cibernéticos. Han nacido… ¡EL BUITRE Y EL DOCTOR OCTOPUS!

 

 

Ah por cierto, que la secretaria de Harry es una morenaza de ojos verdes que casualmente se llama Felicia. Ha nacido….¡LA GATA NEGRA!

En fín, que al final Spider-man vuelve a cortocircuitar a Electro en una batalla que te cagas en la que la central eléctrica de Nueva York se convierte en un gigantesco ecualizador que se ilumina rítmicamente con la voz de Electro (¿qué queréis?, es negrata, hay que meter un poco de hustle & flow neng), y acto seguido aparece el duende verde, que se lía a piños con spider-man en lo alto de una torre del reloj que había por ahí, hasta que durante la pelea Gwen Stacy, siempre en medio como el perro del hortelano, acaba cayéndose por el hueco de la escalera.

Y mira qué mala suerte, resulta que Spider-man, capaz de atrapar los dedos de una persona que corre por una escalera con su telaraña a 10 metros de distancia mientras salta y esquiva relámpagos haciendo tirabuzones por el aire, para evitar que se electrocute tocando una barandilla electrificada; ahora resulta que le engancha mal la telaraña a Gwen, que se da el cebollazo contra el suelo por 10 centímetros y se rompe el cuello y la espalda por siete partes. Qué penita. Después de pelearse, reconciliarse, discutir amistosamente, decir que se va a Londres pero luego es mentira, batallar juntos, morrearse dos veces y mirarse raro dos veces mas, qué penita.  Qué penita ver cómo se han zurullado bien en la boca del personaje…

Sí nena, te vas a tragar un buen celemín de mierda, abre la boquita, abre…

Pero ¡EH! ¡Esto no se acaba!, después del funeral de Gwen, Spider-man decide dejar de ser Spider-Man pero no porque reaparece el ruso gordo gritando GROARRRRGHÑACAÑACAGROAAAAAR!!!! metido en una armadura forrada de ametralladoras de OSCORP ¿lo adivináis? Ha nacido…¡EL RHINO!

Spider-man le lanza una tapa de alcantarilla tal y como se ve en el trailer y con ese plano se acaba la película.

 

 

Con dos cojones.

 

UNA GRAN BAZOFIA CONLLEVA UNA SECUELA QUE ES UNA BAZOFIA AÚN MAYOR

Pero la crítica no se acaba aquí, yo aún tengo unas amable palabritas que decir sobre esta basura. Como ya he dicho antes OSCORP es el comodín universal para el guionista, y todo lo que no sale de ahí, absolutamente todo, está metido a metralleta. ¿Que Peter teme por la seguridad de Gwen? Capitan Stacy insertado en el paisaje en plan “fantasma del pasado-pepito grillo” que te crío. ¿Que Gwen stacy se tiene que morir? Pues repite tres veces que ella está en el meollo de la batalla porque es su elección, es su elección, ES SU ELECCIÓN ¿TE ENTERAS? ¡YO POR SPIDER-MAN  MA-TO! Y Spider-man deja de preocuparse (que se joda pepito grillo) y le deja colaborar tranquilamente hasta que pasa lo que pasa, que se cae desde un piso 30 y se desnuca.

¿Que reaparece el ruso gordo con armadura? Spiderman “vuelve de su retiro por depresión de 5 meses” del que nos enteramos porque lo dice el telediario  de pasada y se lía a hostias con él. Que en la próxima película han de salir todos los villanos que faltan a piñón? Pues tenemos el sótano de OSCORP con todos los cachivaches necesarios listos para usar. Si hace falta llorar se llora, y si tres segundos después Spider-man llega a casa con un atún bajo el brazo (textual) para que la peña se parta el caca, pues también, también. Peter y Gwen cortan su relación y se reconcilian tan rápido que te tiene que explicar una hora después que Peter seguía a Gwen por la calle porque la echaba de menos porque ni siquiera lo hemos visto y, claro, luego pretenden que nos ¿emocione? la muerte de esta tipa y no nos descojonemos cuando Andrew Garfield (ese cagarro de actor que cuando dejen de hacer películas de Spider-man se va a ir al puto paro de cabeza) grita NOOOOOOOOOOOOO,OO periódico con su jeto de retrasado, con ella en brazos.


Eso, grita, a ver si te quedas afónico mamón… y total ¿para qué? si en la próxima película vas a tener a la del escote “busco a Jacks” calentándote los leotardos y de Gwen Stacy no se va a acordar ni ni su puta madre…

En la crítica de la anterior entrega señalé la pinta que tienen los actores, especialmente Garfield y Emma Stone de ir drogados, poniendo caretos y desorbitando los ojos, e incluso bizqueando perturbadoramente. Pues bien, en ésta es aún peor, todos los que componen el reparto parecen drogados que además interpretan a personajes drogados, el guión parece escrito por un subnormal drogado y de hecho parece que vaya drogada hasta la cámara (y el operador de cámara). Todo va a toda hostia, chistes, lloros, flashbacks, giros gritos, luchas, mas gritos, muecas … es TOTALMENTE IMPOSIBLE  conectar con nada porque todo dura cinco segundos, dando como resultado que una absoluta sensación de histeria y de bipolaridad continuas. Se supone que Spider-man es un tío que divide su vida entre hacer de superhéroe y ocultarlo a las personas que quiere para protegerlas, y lo que nos tiene que preocupar, hacer sufrir, y por ende, conectar con el personaje es el drama humano que esto supone.

Pero la película incorpora tantos elementos a la vez, intenta concentrar tanta cosa que acaba limitándose a endosarte las emociones sin vaselina, como cuando en un plató de TV se ilumina el cartel de “aplaudir”. Para que sepamos que Peter está preocupado dice repetidamente como un imbécil “estoy preocupado por ti Gwen”, si tiene remordimientos te plantan dos segundos el jeto del capitán Stacy aparecido de la nada (esto ocurre en varios momentos y me partí la polla literalmente),  si aún así te la suda te encasqueto un niño con gafas disfrazado de Spider-man sufriendo bullying a ver si te da penita y si resulta que es la tía May la que tiene que dar pena porque te dan asco los niños entonces Sally Field repite tres “veces te quiero mucho” poniendo ojos de caniche y luego le dice a Peter lo que le prometió a sus padres no decirle jamás pero “bueno vale va te lo digo”. Sally Field, de ésta te vas al asilo…

¿Qué hago aquí? la Señora Doubtfire ya debe haberse ido a su casa, mis hijos estarán solos, pobrecitos…

Por cierto que lo que he dicho antes de proteger su identidad de superhéroe a sus seres queridos ya podéis suponer por dónde se lo pasan. No lo oculta ni a sus enemigos, en cuanto el Duende Verde llega volando y ve a Gwen Stacy con Spider-man después de haberse zumbado a Electro, en dos segundos deduce que el enmascarado es Peter Parker. Y como quiera que el duende no acaba muerto sino en el trullo, podemos deducir que para la próxima película habrá carteles tamaño marquesina por toda la ciudad para informar a los maleantes, asesinos y violadores de Nueva York del nombre y apellido reales de Spider-Man, su dirección, teléfono, y los de su tia May para que vayan a hacerles una visitilla de cortesía todos juntos.

Uy, casi me olvido del tipo del sombrero que lo maquina todo y que seguramente en la próxima película encarnará algún actor que actualmente cría malvas, como Hugo Weaving o similar. Ha nacido ¡MISTERIO!

¿Puntos a favor? Pues sí mira, el CGI que ocupa el 50% de la película, para que vamos a engañarnos, es cojonudo, incluso puedo decir que hasta relajante, porque durante las secuencias de animáticas al menos no tienes que prestar atención a cuarenta estupideces a la vez (de hecho puedes dejar de prestar atención porque ya sabes lo que va a pasar), así que en este punto disfruté un poquito, y bostecé agradablemente amodorrado. Por desgracia a los pocos minutos la película vuelve a bombardearte con otra ración de actores poniendo caretos, histrionismo y chascarrillos vergonzantes que te hacen taparte la cara abochornado y morderte los nudillos para no empezar a gritar insultos a la pantalla (en mi caso pude hacerlo cómodamente pues estaba yo sólo en toda la sala, a excepción de dos incautos mas que se sentaron como 10 o 15 filas mas atrás y a los que no molesté ya que mis blasfemias quedaban perfectamente camufladas por las omnipresentes estridencias de la película. De hecho a veces no me oía ni yo).  Así pues, efectos especiales buenos pero insuficientes, puesto que hubiera preferido que sustituyeran del todo a los actores (imaginad lo hedionda que llega a ser la película para que yo diga eso).

Y bueno, del cómic ya ni hablamos, de tan mal hecha y subnormal que es ésta adaptación ya no llega ni a parodia, se parece tanto Amazing Spider-man 2 a los comics de Spider-man como el dibujo de un niño de cuatro años, hecho con plastidecors a base de palotes y rayas torcidas, a una foto del paisaje o de la persona que intenta retratar. Eso si que es una auténtica lástima.


-Señor Webb, ésto no se parece un carajo a lo que estamos rodando…

-Cállate tripón, que no te pagamos para quejarte. ¡Y habla con acento ruso hostias!

En conclusión, The Amazing Spider-man 2 es lo que debe ser toda secuela, una película, mas grande y desarrollada que su predecesora, una obra que establezca una progresión cohesionada en el desarrollo de la trama y de los personajes, y en definitiva, una evolución respecto a la película original. The Amazing Spider-man era ya una puta mierda. Así que The Amazing Spider-man 2 es una reputísima mierda imperial. Objetivo cumplido.


-Spider-man ¿Estás cagando?

-Pues claro. A ver si te crees que mis películas salen de la nada. Cuestan mucho esfuerzo y retortijones producirlas. Anda, lárgate por ahí niño que se me corta el churro.



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The Watchful Eye