¿Cuál es la semilla que se planta para que crezcan películas? ¿Qué conversaciones tienen lugar para que acabemos soltando nuestros nueve euros? Ahora por fin os lo desvelamos en una nueva sección denominada ‘Pitch y Pichá’, en la cual, tras una ardua labor de investigación, -o mejor dicho, inventándonoslo todo-, os traemos esas charlas que llevan a nuestras obras favoritas… o a algunas que ni conocemos. Más probablemente lo segundo. Hoy…
“Hola, ¿Miquimaus, CEO de Disney?”
“Ya… dame un momento”.
(suena, como música de espera, Zip-a-Dee-Doo-Dah mientras Miqui se asegura de que no hay nadie escuchando, ni en persona ni informáticamente. Ni en holograma. Ni por osmosis.)
“Gracias por esperar. No hable. Primero, tengo el deber moral de informarle de que esta canción, Zip-a-Dee-Doo-Dah, pertenece a una película, Canción del Sur, que representa de manera muy torpe la vida de los esclavos negr-no, ya no podemos decir negr-digo, afroameri-no, que tampoco, digo, de colo-jopetines, tampoco. Vamos, que la peli representa de manera muy torpe la vida de los esclavos majos. Y entonces Zip-a-Dee-Doo-Dah ya no existe”.
“Bueno, sí existe”.
“Nop. No existe”.
“Que sí existe. Si la acabo de oír”.
“No, no existe. Hemos decretado que la película ya no existe, y que, por lo tanto la canción no existe”.
“Pero la he oid-”
“Aunque la oigas. No existe. Como la vergüenza de Leticia Sabater“.
“Venga, vaaaaale, no existe”.
“Y la película no existe”.
“Vaaaaale, la película no existe”.
“Ni la atracción de Disneyguorl”.
“¿Cómo vais a quitar esa atracción? Si pesa un huevo”.
“A ver, la atracción está, solo que hemos quitado la dichosa canción, hemos retocado algún que otro personaje, y ahora es lo mismo, pero de Tiana y el Sapo, que también va de negr- digo, buena gente, pero son más felices, según nuestros estudios, y todo fetén”.
“Ya”.
“Y con eso, hemos arreglado, con carácter retroactivo, el racismo mundial. Ahora ya no hay racismo, y todos contentos”.
“Ajá”.
“Todos contentos”.
“Ajá”.
“Y todos somos iguales. Y siempre hemos sido iguales”.
“Ya”.
“Porque es así de fácil borrar el pasado. ¿Quieres jugar conmigo a borrar el pasado?”
“Hombre, Miqui, no, yo venía a-”
“Espera un momento”.
(suena, como música de espera, una remix de “Zip-a-Dee-Doo-Dah” con “El Ciclo sin Fin” de “El
Rey León”, calculado precisamente para dar el equilibrio perfecto de respeto a otra cultura al
máximo, sin caer en la apropiación cultural).
“¡Cáspitas!”
“¿Qué pasa, Miqui?”
“¡Ya sabía que me iban a dar problemas estos!”
“¿Quiénes?”
“Joder, pues, ¿quiénes van a ser? ¡Los que he comprado!”
“¿National Geographic?”
“No, hombre”.
“¿Fox?”
“Nop”.
“¿Lucasfilm?”
“¿Qué coño íbamos a comprar Lucasfilm? Hemos comprado Star Wars y lo sabes perfectamente. ¿Acaso nos ves corriendo para hacer una secuela de Tucker, Un Hombre Y Su Sueño? ¿Nos has tomado por GILIPOLLAS? Y no”.
“No me digas que os da problem-”
“Síiiiii. La gallinita de los huevos de oro. MAAAAARVEL. La que nos han liao, tú”.
“Pero si la cosa va muy bien”.
“Va de puta madre. Pero ya ha tenido que hablar el rebelde de la clase”.
“¿Quién es el rebelde?”
“¿Pues quién va a ser? El James Gunn de los cojones”.
“¿Qué? Con lo bonico que le quedaron los dos volúmenes de “Guardianes de la Galaxia”, con ese tono irreverente…”
“¡Mis cojones 33 y un tercio! ¡Mal! ¡Le quedó todo mal! ¡Es escoria!”
“Pero yo pensé que estabais encantados con él, y que ya le teníais preparando la terc-”
“¡No! ¡Mentira! ¡Es todo mentira, y nos cae mal, y siempre nos ha caido mal, y es malo haciendo cosas, y es mala gente!”
“Pero, ¿por qué?”
(susurra) “Twiiiiitter…”
“¿Eing?”
“Ha escrito chistes en Twitter…”
“Bueno, el tío es un salao. Es normal que escriba chistes”.
“No de este tipo. Bromea con hacerle cosas… a NIÑOS”.
“Hostia, pues… sí. Bastante torpe por su parte. Escribir chistes así cuando curras para Disney…”
“No, exactamente… estos los escribió hará unos diez años. Antes de trabajar para nosotros, aunque nunca trabajó para nosotros. ¡Pero da igual! ¡Ha hecho bromas sobre hacerle cosas a niños! ¡Eso quiere decir que le hace cosas a niños!”
“Hombre, no necesariamente. Es más, tampoco soy experto en el tema, pero dudo mucho que uno que realmente haga cosas con niños se hartara a hacer chistes al respecto en un medio tan visible como Twitter…”
“¡No! ¡Dicto sentencia! ¡Claramente James Gunn hace cosas con niños y no es digno de representar nuestra empresa, y nunca lo ha representado! ¡No tiene los valores necesarios para representar ninguna empresa!”
“Espera, que estoy leyendo… oye. Estos tweets, en su mayoría, se escribieron cuando James Gunn trabajaba para-”
“No lo digas”.
“No, si solo digo que trabajaba para-”
“Que no lo digas, te digo. No quiero oír esa palabra”.
“TrabajabaparaTroma“.
“¡AAAAARRRRGGGHHHH! ¡Te dije que no lo dijeras! ¡Que asssssco me dan!”
“¿Por qué? ¿Por el gore y las tetas y eso?”
“No… por INDEPENDIENTES”.
“Bueno, bah, da igual. A lo que me refiero es que, joder, dices que James Gunn no es capaz de representar a ninguna empresa. Estos tweets están muy en la línea del tipo de humor que hacen-”
“¡No lo digas!”
“Que hacen… esos… y entonces, digo yo que sí sabe representar la empresa en la que está. Solo que antes estaba allí y ahora está con vosotros. ¿Ha hecho algún tweet así desde que está con vosotros?”
“¡Que no ha estado con nosotros! Y da igual, la gente no es capaz de evolucionar. Sí antes era así, ahora también es así”.
“¿Y vosotros, qué? ¿Con toda la chapa que me has dado con Canción del Sur?
“No es lo mismo”.
“Claro que es lo mismo”.
“No es lo mismo”.
“Bueno, sí, tienes razón, Miqui, no es lo mismo. Él bromeaba y vosotros ibais en serio”.
“¡NO! No es lo mismo porque él es una persona, y NOSOTROS SOMOS EL TODO”.
“Entonces, ¿me estás diciendo que es absolutamente imposible que una persona evolucione y redima errores del pasado, pero que, para una corporación, es fácil?”
“No solo es fácil. Es inevitable”.
“¿Por qué?”
“Porque nosotros creamos el concepto de lo moralmente aceptable o inaceptable. Las personas solo nos seguís las pautas. Y las redes son como un tablero de puntuaciones, en el que subiréis o bajaréis según nuestro dictamen”.
“Y vosotros no podéis hacer el mal”.
“No. Porque contamos con el poder de la difusión, y nos podemos justificar todo lo que queramos hasta que cuele. Él no”.
“¿Cómo lo de hacer creer a las niñas durante décadas que sólo necesitaban el amor de un príncipe apuesto para hacerse valer?”
“Ahora ya no. Ahora las empoderamos”.
“Bueno, eso está bien”.
“Y como las niñas de antes son las madres de ahora, están encantadas con nosotros”.
“Ya, hasta que la niña empoderada se vuelva adolescente rebelde. Entonces las madres se van a cagar en la tinta que os parió”.
“No, porque, con nuestras series, mostramos que la verdadera rebeldía está en cantar con Autotune, con un buen grupo de amigos diversos”.
“¿Y lo del beso a Blancanieves mientras está en coma?”
“Pero qué ingenuidad, pardiez. En la Director´s Cut, próximamente disponible para suscritores a Disney Plas por un módico extra del riñón de la abuela, vemos como Blancanieves firma un contrato donde deja bien claro que, en el caso de quedarse en coma, da consentimiento a que le bese cualquiera que le puede despertar. Siempre y cuando sea príncipe. Y azul. Lo hace delante de un gestor”.
“¿Un gestor en el puto bosque?”
“Por suerte, los niños no son tan tiquismiquis como tú”.
“Vale… pero lo de Canción del Sur… allí os lucísteis”.
“Da igual. Nos dijeron que era racista, e hicimos caso. Y le dimos un Oscar honorario al protagonista ese año, por aquello de que no somos racistas”.
“¿Un Oscar honorario es…?”
“Un Oscar honorario es cuando alguien hace una labor excepcional en una categoría que no figura entre aquellas galardonadas en los Oscar”.
“Y a él le dieron un Oscar por…”
“…ser el actor principal de Canción del Sur“.
“Y, entonces, no había Oscar al mejor actor principal en 19…”
“1946. Sí, sí lo había”.
“No obstante, se le dio el Oscar honorario”.
“Sí”.
“Por ser actor principal”.
“Sí”.
“Cuando ya había Oscar al mejor actor principal”.
“Sí”.
“No lo entiendo. ¿No le disteis ni siquiera una nominación al Oscar al mejor actor principal por negro?”
“¡Hombre, no! ¿Dónde vas con esas acusaciones, fascista? No… hombre… vamos a ver… no… lo que hicimos… a ver… no fue… vamos… no fue negarle una nominación a un actor por negro… sino… que me explico… fue… o sea… fue… evitar negarle una nominación a otro… por blanco”.
“¿Qué?”
“Que sí, tío. Tiene su lógica. Vamos a ver. 1946. Salimos de la Segunda Guerra Mundial. Un nivel de sospecha que ni te imaginas, entre la gente, así, en general. ¿Te imaginas tú la que liamos si le negamos una nominación al Oscar a algún pobretón por el mero hecho de ser blanco? ¿La que se monta? Si lo que hicimos fue evitar otra guerra civil…”
“Ya, pero…”
“Además, le dimos un Oscar DE HONOR. ¿Tú sabes lo que vale EL HONOR?”
“No sé… ¿43 centavos?”
“Pues eso”.
“Pero la película mosqueó a mucha gente…”
“Ya, y por eso la retiramos. Y entonces no pasó nada, y todos felices”.
“No la retirasteis”.
“Sí la retiramos. Nunca ha estado disponible en formato doméstico en USA”.
“Joder, pues en Europa estaba en todos los videoclubs”.
“Buenoooo… ¿esos de fuera qué sabrán de los problemas de los inmigrantes?”
“Si es que precisamente los de fuera son inmigrantes…”
“Si se quedan en su casa, no. Entonces son guiris, sin más. Solo son inmigrantes si vienen aquí. Y aquí no lo verán. Además, esos ni se enteran. Les ponemos colorines y todos se quedan flipados. Bueno, los que tienen electricidad para verlo”.
“Tío, Miqui, me estás rallando. ¿Te encuentras bien?”
“Soy Miquimaus, sieeeeeempre me encuentro bien. Pero, vamos a ver: ¿se puede saber quién eres y a qué has llamado?”
“Soy Siri, y la verdad, con todo esto, ni me acuerdo ya”.
“Vale, Siri, pues vamos a hacer una cosa. Hagamos una remake de esta llamada, pero con personajes reales”.
“¿Cómo vamos a hacer una remake de una llamada telefónica?”
“Ahora se puede hacer una remake de cualquier cosa. Metemos una actriz de moda, y arreglado. Una pregunta: ¿te importa si, para tu papel, cogemos a una actriz negr-afroamer-de colo-maja-espera, que ya lo tengo… URBANA?”
“A mí me la suda, no sé ni de qué color soy. Como si hace de mí una sirenita. Yo no le hago ascos a nada. Pero… ¿voy a sacar tajada yo de la remake?”
“¿Tú qué fumas?”
“Pero soy la guionista de la llamada…”
“No eres guionista de nada. Adaptaste un relato original tradicional llamado “llamada telefónica”. Aquí nos ceñimos a la tradición, y no te comes una rosca”.
“Pues vaya gracia”.
“No te quejes, no vaya a ser que te convierta en león CGI, para que seas redundante del todo”.
“No, no, si yo no-”
“Espera, que me entra otra llamada”.
(suena como música de espera “I´m Black and I´m Proud” de James Brown)
“Joder, Siri, acabo de hablar con James Gunn. Qué majo el tío”.
“¿Pero no decías que hacía cosas con niños?”
“¿Cuándo he dicho yo que hiciera cosas con niños? ¡Es un sol! ¡Si vamos a hacer Guardianes Vol. 3!”
“Mientras estaba en espera, estaba leyendo que lo han fichado DC para hacer una de Escuadrón Suicida. Y que tiene pintaca. Y que, con esta, puede que el universo DC le haga por fin sombra al de Marvel. ¿Por eso has cambiado de opinión?”
“¿Yo? Qué va”.
“¿Y entonces?”
“Es que… por lo visto… su madre se llama Martha…”
“…”
“Mi madre también se llama Martha…”
“…”
“Marthamaus…”
“Adiós, Miqui”.
Según Toni Rodriguez McGinty, el autor de esta sección, todo ha salido de su cabecita y cualquier parecido con hechos o personajes reales son pura coincidencia. Para más coincidencias, observaciones, críticas e idas por las ramas, le podéis seguir, junto a su compañero Óscar Villalba, en el podcast Cine por los Codos, disponible en Ivoox y dónde sea que escucháis los podcast. Esto solo lo hace por la promo. Sería un detalle por vuestra parte, por muy mercenario que sea el tipejo.