En plena fiebre Óscar, aquellos que todavía se dejan deslumbrar por el hombrecito dorado con curioso sentido de la vergüenza, sin duda recordarán “The disaster artist” (2017). Una cinta que tras varios premios internacionales y el Globo de oro al mejor actor, parecía que iba a provocar un auténtico tsunami en los premios de la Academia, sobre todo para un James Franco multifunción que ya casi había rozado la estatuilla en su día con su papel de hombre que se pilla los dedos con una piedra ‘Indiana Jones y el arca perdida’ size.
Pero, gracias a un escándalo de manual, todo se quedó en un calabobos de verano con una testimonial nominación al mejor guion. Claro que muchos dirán (las teorías de la conspiración gustan a todos, y el que diga que no, está mintiendo…¿O será todo una estrategia de…? Mejor lo dejamos para otro día, esto va pa largo y los reptilianos nos leen) que la verdadera razón de este vacío a una película que, por otro lado, resulta muy recomendable, se debió a tratar de evitar la presencia en la gala, autoinvitado o no, del artífice de la obra en que se inspira, “The room”, que como todos los habituales de esta página sabéiss no es otro que Tommy Wiseau. Sí, ese Tommy Wiseau. Pero la cosa es que Hollywood, fábrica de sueños y bastantes pesadillas, no escarmienta.
Así lo demuestra una noticia que nos ha pillado con la guardia baja. No hay todavía teaser, ni póster provisional, ni fecha de estreno, pero eso poco importa cuando un puñado de fotos y declaraciones aparecidas a través de Instagram han hecho saltar todas las alarmas: llega un remake de “The room”. Sabíamos que cada vez con más frecuencia, secuelas y remakes se adueñan de nuestra pequeña y gran pantalla, pero que justo cuando esta pieza imprescindible de la cutrez fílmica cumple veinte años llegue esta noticia. es algo que se sale de todas las quinielas, y más cuando estamos seguros de que no es una confusión y no se trata de una revisión de la cinta de igual título de 2015 que le granjeó el Óscar a Brie Larson. Es el regreso la película que tenemos y amamos.
Pero esta no es la única sorpresa que acarrea la noticia, sino que, para rematar, su protagonista será nada menos que Bob Odenkirk, célebre por su rol de Saul Goodman en “Breaking Bad” y “Better call Saul”, y que demostró en “Nadie” ser todo lo contrario del título, como un inesperado y convincente antihéroe de acción. Un actor al que dan más ganas de echar flores que de arrojar cucharas y que sin duda cambiará notablemente nuestra percepción del resultado.
A él se unirá una vieja conocida de la original, la pantalla verde, que es otro de los pocos elementos que conocemos, además de que están involucrados el director Brando Crawford, nombre detrás de la asociación benéfica Acting for a cause, y la actriz Bella Heathcote, a la que hemos visto en diversas cintas de corte fantástico como “Sombras tenebrosas”, “Orgullo, prejuicio y zombies” o ” The neon Demon”. De momento, a falta de averiguar qué tono adoptará la película, parece estar ya lejos de su inspiración, sumándose además otra buena noticia con el anuncio de que apoyará económicamente a la AmfAR, asociación que promueve la investigación del SIDA.
No sabemos todavía si Odenkirk mantendrá su habitual look o se dejará una larguísima cortinilla para emular el mítico look de Wiseau, si lo políticamente correcto hará mella en la popular escena del cáncer o si el balón de fútbol americano con el que juegan los protagonistas estará generado por ordenador, pero una propuesta como esta, que de no ser por las fechas podríamos hasta pensar que se trata de una inocentada, es una de las mejores noticias en lo que va de año para los amantes del cine no normativo. Si Wiseau resurge de su metafórica tumba para intentar arañar su parte del oropel de Hollywood también es pronto para saberlo, pero este proyecto es de esos que prometen ser una historia en sí mismo, aún antes de ver un solo fotograma y anima a ir fraguando alguna tradición nueva que incorporar a su visionado. Puede que el Oscar ni lo huela, pero ya se ha hecho un hueco en unos corazones llenos de cucharas.
Fuente: Slashfilm