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UN 3 Y UN 4: Quiénes han hecho la película de terror de Winnie The Pooh

por en 6 marzo 2023
 

Aunque el cine colonoscopia viva atascado en la época dorada del videoclub (en parte debido a una creciente y obsesiva adicción a la nostalgia a los 80, provocada por personas aficionadas al consumismo excesivo), creo fervientemente que hay que mirar hacia delante en la búsqueda de las buenas malas películas. El próximo “The Room” no se encuentra entre las 164 obras de Fred Olen Ray o en la tetrakaidecalogía de la saga “1313” de David Decoteau. De encontrarse ahí, alguien ya lo habría visto, remasterizado a 4k y puesto a la venta en una bonita edición SteelBook®. Así que a menos que alguien encuentre unas latas del Santo Grial de lo cutre en un almacén alejado de la mano de Dios, hay que indagar en las nuevas generaciones para hallar la no-película definitiva.

Al final el relevo generacional es algo que, por definición, ya se ha dado en la industria un puñado de veces. Si a eso le sumamos el aumento del video digital y la difusión a través de Internet, el número de directores ha explotado exponencialmente. Lo que significa que para destacar en el mundillo tienes que llamar la atención. El maestro, en cuanto a dar por culo se refiere es, sin duda, Rhys Frake-Waterfield.

Fue el 1 de enero de 2022 cuando el primer libro de “Winnie-The-Pooh” escrito por A.A. Milne e ilustrado por E. H. Shepard pasó a dominio público. Disney, cuyos diseños del oso aún siguen bajo copyright, ya se había preparado para esta eventualidad colando a sus personajes en “Chip y Chop: Al Rescate” (2022), esa cinta cuya trama atacaba y colocaba como malos a personas que se aprovechaban del éxito de Disney haciendo obras similares de uso legítimo. La compañía de la rata Mickey sabía que, en algún momento, alguien como Frake-Waterfield haría algo como “Winnie-The-Pooh: Blood and Honey”, una versión terrorífica asentada en el género del slasher. El resto es historia y su emporio despegó justo por encima de la estratosfera pero por debajo del ego de Pablo Motos.

Debido al éxito a base de clickbait que tanto le gusta a Vandal o Cinemascomics, Frake-Waterfield está surfeando la ola del mainstream cual surfero cuarentón, que aún cree que puede ligar con chavalas cuya fecha de nacimiento es posterior al 11-S. Si consigues ser relevante en internet significa que eres rentable, y si algo es rentable significa que habrá contenido hasta que la vaca no dé más leche. ¡Viva el capitalismo y viva Dread Central! Esa nefasta página que por alguna razón que no consigo entender del todo, tiene algún tipo de exclusividad con el director. Cosa que en el fondo agradezco porque hace mi trabajo más llevadero aunque me obligue a pasar por ahí.

Cuando Okdiario hace una noticia sobre tu película, toca replantearse tu trayectoria entera

Gracias a eso, y a otras muchas páginas de contenido dudoso pero de innegable relevancia, el pavo este ha acabado concediendo varias entrevistas y he podido seguir sus pasos metiéndome en su psique, cual DiCaprio en aquella peli de Nolan de guion mediocre.

El perfil psicológico de Frake-Waterfield empieza hace unos años cuando trabajaba como estratega corporal en EDF Energy, lo que viene siendo la Endesa del Reino Unido (e igual hija de puta que la Endesa española). Tras ocho años, Frake-Waterfield se une a su amigo Scott Jeffrey dejándolo todo atrás y apostando por la producción cinematográfica. De las energéticas al cine, un salto extraño en apariencia pero lógico al fin y al cabo, lo de ir de una industria ponzoñosa a otra aún más empantanada. 

En la página oficial se presenta como cofundador de Jagged Edge Productions, aunque en realidad los papeles de la creación de la compañía solo aparecen firmados por Scott Jeffrey. ¿Habéis visto? Rigurosidad en cinecutre.com. Se pueden encontrar cosas muy interesantes en la segunda página de la búsqueda de Google. Sea como fuere, el caso es que Frake-Waterfield aprendió cine a base de convivir con Scott Jeffrey, ese actor al que no le tomaban en cuenta y que, en vez de actuar en mierda, decidió ser su propio jefe y empezó a producir mierda. Su sueño era simple: ser “el ‘Terminator’ de la producción cinematográfica”. Una analogía que no estoy muy seguro de que sea correcta, pero que para Jeffrey sí parece serlo. A día de hoy tiene más de 100 películas acreditadas. No has visto ninguna de ellas pero, según el propio Jeffrey, todas han sido rentables (aunque no dé más información ni datos).

Con un goteo constante de cine con títulos como “The Curse of Humpty Dumpty” (2021) o la tetralogía de terror de “El hada de los dientes”, es imposible tener tiempo para hacer que dichas obras acaben llegando al público correcto (sea cual sea). Es aquí cuando aparece el tercero en discordia, el amienemigo de cualquier productor, el encargado de esparcir la mierda equitativamente cual trozo de mantequilla en la tostada. Hablo, evidentemente, del distribuidor.

Stuart Alson es el presidente de ITN Films, compañía que en sus 32 años ha desatado 700 películas, siendo 40 producidas por Jeffrey (el resto van a parar a otras distribuidoras de baja estofa como “Uncork’d” o “4Digital Media”). No es de extrañar que, teniendo su sede en Las Vegas, Alson diga que los valores de su empresa se basen únicamente en apostar. Un JRAN empresario que juega al póker con filmes como si fueran fichas. “Veo tu ‘Dinosaur Hotel’ (2021) y subo con ‘Amityville Scarecrow 2’ (2022)”.

Aún con todo, “Tiburón” Alson debe de tener algún ápice de lucidez si ha conseguido mantenerse a flote a base de vender sus productos a templos de creencias religiosas yanquis como Best Buy o Wal-Mart, así como a plataformas de streaming. Tonto no es, de hecho, según comenta, fue el que tuvo la idea de hacer la película de terror de “Winnie-The-Pooh” aquella mañana de enero mientras leía la noticia de que ya era libre de derechos. 

Ya acercándonos al presente empezamos a ver un cambio en la forma de trabajar de estos señores. Es con “Winnie-The-Pooh: Blood and Honey” cuando Rhys Frake-Waterfield decide dar el salto a la dirección (aunque novel, lo que se dice novel ya no es, habiendo dirigido entre tanto tres cintas más). También resulta ser la primera película de ITN que se ha estrenado en cines en los 30 años de vida de la distribuidora (ya tocaba) y con muy buenos resultados en taquilla. En lo que a crítica se refiere… Ya tal.

Pero no todo son cosas bonitas en el camino de baldosas amarillas de la producción cinematográfica de baja estofa. Parece haber habido un cisma entre este dúo inglés. La aparición de un nuevo logo en las obras del director de “Blood and Honey” y la documentación burocrática de la nueva productora conocida como “Dark Abyss Productions” donde Frake-Waterfield aparece como “Fundador” nos lo indica. ¿Qué habrá podido pasar?¿Diferencias creativas?¿Una Yoko Ono? Nada más lejos, tanto Dark Abyss como Jagged Edge parecen estar afincadas en el mismo lugar, por lo que me da que se trata de algún tema de desfalco estafa impuestos. Estos británicos hacen cualquier cosa con tal de no irse a Irlanda.

A pesar de sus dos empresas en activo, siguen produciéndose películas entre ellos cuales miembros del Club De Pajas de Alcorcón. Eso sí, el trabajo parece haber disminuido. Su cambio de pensamiento en la actualidad radica en hacer menos producciones prestando más atención a su calidad (idea que nadie había tenido antes, por extraño que parezca). Todo ello, manteniendo el espíritu de ITN: Personajes conocidos libres de derechos, cine de género del que tanto aquí nos gusta y secuelas.

A saber, sus próximas películas son: una versión terrorífica de Peter Pan (sí, más que el nuevo live-action de Disney+); una versión terrorífica de “El Pajarito Blanco”, la precuela de “Peter Pan”; una versión terrorífica de Bambi tomando “The Ritual” (2017) de David Bruckner como principal referencia y una versión terrorífica de “Winnie-The-Pooh: Blood and Honey”, también conocido como “secuela”, con medio millón de presupuesto (aunque no han dado detalles, las cábalas nos indican que es 10 veces más el presupuesto de la original).

¡Midjourney! La herramienta ideal para el director ideal de cine cutre con la que decorar su página oficial.

No han tenido muchos quebraderos de cabeza en sus oficinas de Croydon, pero si algo nos queda claro es que la factoría de churros no tiene pinta de cesar. Lo cual me viene bien porque aún tengo unas cuantas cosas que decir de estos señores. Ahora bien, en cuanto acabe de escribir todo lo que tengo que decir, voy a cerrar la puerta y a tirar la llave en el abismo más profundo que encuentre.

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