SESIÓN DOBLE DE VAMPIROS CHINOS SALTARINES EN CUTRECON 13: 4 de febrero en mk2 Palacio De Hielo de Madrid
Los Jiang Shi, también conocidos como vampiros chinos, protagonizan esta sesión doble llena de jarana y desmadre, que tendrá lugar el domingo 4 de febrero a partir de las 11:45 horas en el cine mk2 Palacio De Hielo (Centro Comercial Palacio de Hielo, C/ Silvano 77) de Madrid, con las películas “Chivalric Tornado” (1989) y “Vampire Raiders Ninja Queen” (1988).
La película más desquiciada de CutreCon 13 se llama «Chivalric Tornado» (1989), una producción taiwanesa teóricamente dirigida a niños, pero repleta de violencia descarnada, palabrotas y chistes pervertidos, para asombro, confusión y jolgorio de un público ávido de experiencias insólitas.
Un inocente niño vampiro vivirá las más desopilantes aventuras, mientras busca a sus padres y se enfrenta a todo tipo de peligros en forma de zombies, excéntricos hechiceros y hasta toros de lidia mutantes. Olvídate de la trama, aquí lo que importa es la acción que nunca da tregua. Se trata esencialmente de una interminable escena de pelea con láseres, armas, efectos especiales baratos y cables cómicamente sobreutilizados, en una película que, gracias a su atroz maquillaje y sus chistes lamentables, reinventa y trasciende el concepto de vergüenza ajena.
“Vampire Raiders Ninja Queen” es una película producida por la Filmark, empresa hongkonesa que, en los años 80, para minimizar costes se dedicaba a comprar al peso películas tailandesas y taiwanesas de bajísimo presupuesto, con el objetivo de trocearlas y reutilizar algunas de sus escenas en otras películas de nueva creación. En concreto, sus empleados acudían a un parque público que tenían cerca de la oficina, disfrazaban de ninja a dos conocidos que sabían artes marciales, les filmaban haciendo piruetas -viéndose al fondo de la imagen las papeleras y las mesas de merendero-, e intercalaban esas nuevas escenas con fragmentos de las otras películas que habían adquirido. ¿El resultado? Auténticos frankensteins cinematográficos sin pies, ni cabeza, ni manos, pero que podían vender como churros al resto del planeta, siempre y cuando le pusieran una carátula llamativa.
Semejante tocomocho coló, y así surgieron potajes como el que nos ocupa, “Vampire Raiders Ninja Queen”, uno de los ejemplos más hilarantes e histéricos de aquella metodología, donde se mezclan vampiros y ninjas sin orden ni concierto, en escenas que ya son míticas dentro de la historia del cine trash oriental.