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Título Original: Domino

País: Estados Unidos

Duración: 123 minutos

 

 

Hay pocas cosas más irritantes que la pretenciosidad, la chulería y el creerse “que que tu peli mola del copón” cuando es una mierda, que tienen algunos directores. Pero es peor aún cuando no se trata de un par de pastilleros sin puta idea ni experiencia como en Crank, sino de un director veterano y además de sobradamente reconocido talento como es Tony Scott. De un tiempo a esta parte, a este tío se le ha ido pinza totalmente.

 

Esa especie de “revolución visual” que desde hace poco menos de una década viene consiguiendo que salgamos del cine daltónicos perdidos y con mareos de órdago, esa puta moda de mierda de mearse en el celuloide para destrozar la paleta de colores, poner a un ciego a iluminar los planos, atar la cámara a un martillo neumático y encargar el montaje a personas que editan escenas igual que otras apilan vasos; parece tener en Tony Scott a uno de sus más insignes seguidores y defensores. Y es triste ver cómo un tipo, antaño capaz de acojonantes demostraciones de pulso y ritmo cinematográficos y uno de los más grandes directores de películas de acción que ha habido, se pasa totalmente de vueltas y se convierte en una especie de “doctor chiflado” del cine.

 

Parece que la informática y los avances tecnológicos de estos últimos diez años, permitiendo que actualmente se pueda filmar casi cualquier cosa que imaginemos con un realismo convincente, en realidad sólo han servido para sustituir la coherencia de una veterana artesanía por el jugueteo alocado de un crío de cuatro años al que le pones delante un teclado lleno de botoncitos de colores que hacen ruido al apretarlos. Domino es un perfecto ejemplo de esto que digo. Aquí no hay la mas mínima intención de mantener la mesura y el sentido común en el desarrollo de un filme, si no el puro jolgorio de tener a tu disposición mucha pasta y gastarla a lo bestia en todos los artificios y chorradas que hoy en día  se pueden llegar a hacer en una sala de montaje.

 

Domino parece una especie de tutorial para probar todos los putos efectos de que dispone el Premiere uno detrás de otro, además de una demostración de cuán cargante, descerebrado y caótico puede llegar a ser un guión, cuando incluyes en él todas las vaciladas y gilipolleces que se te pueden ocurrir en una mala tarde, en compañía de tus colegas de bebercio (y de esto, la culpa no es de Tony Scott, si no de Richard Kelly, del que hablaré mas adelante); todo ello rematado por una “banda sonora”, que no he visto nada más grotesco desde Vanilla Sky, un non stop de canciones una de tras de otra sin ningún tipo de criterio, salvo quizás el de que no haya 5 segundos de silencio seguidos en toda la película, y el de ahorrarse una orquesta. Y como decía al principio, lo que más rabia da es ese apestoso aire de “mira cómo mola mi peli chaval”, que incita totalmente a la agresión verbal y física.

 

Supongo que llegados a este punto, debo mencionar, para que no me acuséis de inculto, hijo de perra y de terrorista, que Domino Harvey es un personaje real. Pero a parte de cubrirme las espaldas, de poca utilidad resulta este dato (salvo para indignarse más, claro) puesto que…no sé… SOSPECHO que el retrato que de ella hace la película. queda a tomar por culo de lo que fue realmente esta individua. Vamos, que para el caso, nos importa tres cojones que fuera un personaje real.

 

LAS AVENTURAS DE KEIRA Y SUS MORRITOS EN EL PAÍS MULTICOLOR

 

Domino cuenta las andanzas de Domino Harvey, una niña pija, consentida, estúpida, malcriada, antisocial, violenta y malhablada, que tras ser expulsada de la universidad se mete a modelo, y tras ser despedida por liarse a hostias con otra modelo en pleno desfile de Haute couture se hace cazarrecompensas, previa asistencia a un seminario-estafa. Además, la chica tiene una especie de fobia-repugnancia a Sensación de vivir (esto es como una especie de chiste que no veas, que lo escuchas y te meas de la peli, según nos quieren hacer creer; más adelante lo explico mejor). Toda la película está contada en primera persona por la propia Domino, que nos alegra la vida con una soberbia colección de perlas dialécticas de las que hago una selección aquí (y alguna que otra la incluyo también en el presente texto). Keira Knightley nos regala una asquerosa  ¿interpretación? que consiste únicamente en fumar como un puto carretero mientras pone sus famosos “morritos Keira” durante TODA LA PELÍCULA, y quiero decir TODA, incluso en los momentos en que no la enfocan puedes notar sus morritos, se huelen en el aire tanto como su apestoso aliento a tabaco.

 

El ceño de Mark Wahlberg ya tiene su némesis…¡Los Morritos de Keira!.

 

La película da comienzo con una irritante escena en la que Domino, con la cara llena de sangre (pero sin moratones, que eso no es cool) se enfrenta al interrogatorio de una Lucy Liu más repelente y estúpida que nunca, que se dedica a hacer punta a un lápiz mientras pone su habitual cara de borde “no-me-acerques-la polla-que-te-la-arranco-a-mordiscos”, pose que no ha dejado de lucir ni en un puto papel desde que salió en Ally McBeal. No falta la escena en que se insinúa su lesbianismo y Keira intenta provocarla-cabrearla diciendo que “esta noche seguramente soñará con su coño”.

 

 

Se hace la borde pero en realidad, lo que más desea es “hacerle punta a vuestros lápices”…

 

 

Durante este interrogatorio entre asfixiantes luces multicolores, Domino cuenta su puta vida a la pedante chinoamericana, en forma de delirante videoclip quema-retinas plagado de estupideces y flipadas increíblemente indignantes, supuestamente molonas pero que no molan nada. Vamos por partes:

 

 

PERSONAJES

 

 

La película entera parece una especie de manicomio, sembrada como está de personajes acordes al tono general de la misma. O sea, aberrantes y totalmente increíbles (en el mal sentido, que no te los crees ni harto de vino). A parte de la propia Domino Harvey y de la ya mencionada chinoamericana tocahuevos, os describo a continuación a los más importantes:

 

 

 

El jefe, las tres negras raperas y el gordo maricón blanco.

 

 

Yo no sé si Tony Sott se mofa y se pitorrea de los negros con dos cojones o es que en realidad le chifla el rollo negrata gangzta y quiere ser como ellos…

 

 

El jefe de Domino es un negro trapichero y chuloputas, como mandan los cánones (y en momentos así, para tocar los cojones a la audiencia es cuando me encanta recordar aquello tan bonito de “el cine imita a la vida”), que tiene al servicio de su pene a tres negras raperas y a un gordo maricón blanco. La más destacable de las negras es la insufrible Mo’nique (¿por qué cojones lleva su nombre un apóstrofe? ¿Es que es un puto Primigenio? Bueno, viéndola no me extrañaría…). Cargada de collares y con uñas de Freddy Krueger, Mo’nique trabaja en una oficina donde se dedica a chanchullear vendiendo carnets de conducir falsos a delincuentes diversos.

 

Uno, dos, Mo’nique viene a por tí…

 

 

ALF el moro comegatos

 

 Él también pone morritos, porque en el fondo sueña con ser como Keira…

Otro personaje digno de mención es el chofer del equipo de cazarecompensas, un Afgano sin cejas al que llaman ALF “porque no saben cómo se pronuncia su puto nombre” así que como una vez se comió un gato, le llaman “alienígena come gatos“, o sea, ALF (jar, jar, un chiste sobre una serie de los 80, jar, jar, como lo de Sensación de vivir, jar, jar, que entrañable y que grasioso). La escena en la que nos explican sus orígenes es un nuevo prodigio de repugnancia:

 

 

¡Yupiii ¡Qué divertido es ver a unos niños jugando con explosivos, claro que sí!, ¡Qué cómico y qué grasioso y qué chupi! ¡Me parto y me mondo! Sólo falta que salga la madre con el burka recogiendo los fusiles del suelo mientras les echa la bronca por dejar los juguetes tirados por todas partes.

 

 

 

Choco, el venezolano psicópata

 

Seguimos con el festival de supremacía anglosajona. Choco es otro cazarrecompensas de la pandilla de Domino, un “venezolano” (eso nos dicen) que habla en idioma hispano con un acento cubano que tira de espaldas, y cuyas frases son subtituladas simultáneamente al inglés cada vez que abre la boca. Choco está enchochado de nuestra amiga paca la flaca, pero es absolutamente incompetente a la hora de intentar seducirla y su “lenguaje incomprensible” y su actitud pasada de vueltas, unida a sus esquizoides tendencias asesinas, le convierten en otro chiste con patas junto al afgano comegatos.

 

 

“Jela brothel noventa y nueve dólares quelaquelay?”

 

 

 

Cristopher Walken y los ex-sensación de vivir.

 

Cristopher Walken interpreta al directivo de una cadena por cable, responsable de un programa reality al estilo Cops pero de cazarrecompensas. Les ofrece un contrato millonario a Domino y sus amigotes a cambio de protagonizar su show, en el que dos reporteros ex-actores de Sensación de vivir les acompañan y filman cámara en mano todas sus misiones. Por supuesto, la flaca le parte la cara a uno de ellos de una hostia, previo diálogo de subnormales y, por supuesto, también se llega a sugerir que los dos ex-actores son gays. Más original y al guionista le explota la cabeza.

 

 

-¡NO, NOOOO! ¡ANULA EL CONTRATO, NO QUIERO HACER ESTA MIERDA DE PELÍCULA!  ¡¡¡¡TENGO UN OSCAR, NO PODÉIS HACERME ESTO!!!! ¡¡¡¡ESTABA BORRACHO CUANDO FIRMEEÉ!!!!

 

 

 

Ejem… esto… y Mickey Rourke

 

Pues eso, que Mickey Rourke sale también en esta bazofia. De hecho, es el co-protagonista, pero como el pobre aguanta el tipo como puede y además, por esos entonces aún tenia el resacón de 15 años seguidos de drogadicción y alcoholismo, pues tampoco me voy a ensañar mucho con él…

 

 

 “Cagüen tó, qué putas son las dronjas…”

 

 

ESCENAS RANDOM

 

A continuación os destriparé algunas escenas de la película. Debería decir que son las peores, pero dejémoslo en “escenas random”, porque distinguir entre “peores” y “mejores” en este abominable zurullo, la verdad, se hace difícil, y creedme cuando os digo que podría incluir muchas más.

 

 

 

Traumas Infantiles

 

A Tony Scott (como a todo hijo de vecino frustrado que no participa de tamañas orgías de sexo, alcohol y drogas), parece que le da rabia toda esa, llamémosla subcultura, de la vida universitaria americana, con sus fraternidades, sus fiestas y sus gilipolleces, que tan bien conocemos en España gracias a American Pie y a College Fuckfest. Así que se despacha a gusto con otro de sus idiotizantes y encabronizantes videoclips, en el que Domino nos cuenta sus años de estudiante y echa pestes audiovisuales de ese mundillo; y de paso también nos explica que le tiene asco a Sensación de Vivir, todo ello aderezado con sus frasecitas infectas.

 

 

 

 

 

“¡Quiero trabajo!”

 

Cuando Domino es expulsada de la universidad, se apunta a un seminario de cazarrecompensas. Pero los individuos que lo organizan resultan ser tres estafadores (el negro chuloputas, el venezolano/cubano y Mickey Rourke) que se largan con la pasta de la inscripción de los estudiantes. Domino los pilla cuando están a punto de pirarse y les exige que le den trabajo. Para demostrar que está capacitada para ello, se saca unos nunchakus de no se sabe dónde (tengo mis sospechas pero por una vez me ahorraré la sobrada) y se pone a voltearlos a lo Bruce Lee mientras vocifera a voz en cuello que se prepara desde los 12 años con todo tipo de armas: cuchillos, pistolas, shurikens, etc (textual), todo ello sin dejar de poner morritos y caretos de niña malota.

 

 

Ante argumentos tan convincentes es aceptada sin remilgos, por supuesto.

 

 

Negrotinas y Chinegras

 

Cuando Mo´nique se aburre de trapichear carnets falsos, se dedica a faltar al trabajo diciendo que está enferma, para poder acudir al programa de Jerry Springer a dar charlas sobre los grupos étnicos que conforman la sociedad americana. Atención a la putísima mierda de escena sobrante al 100% que estáis a punto de ver:

 

 

 

 

 

 

 

Baile “erótico” en sujetador y bragas

 

 

La primera misión de Domino junto a sus nuevos amigos consiste en ir a detener a un negrata delincuente que, sorprendentemente, vive en un barrio residencial de negratas delincuentes. Domino y su banda se presentan más chulos que un ocho pensando que será coser y cantar, pero se encuentran con una desagradable sorpresa; en la casa no hay un solo negrata, sino docenas de ellos armados hasta los dientes. Parece que los cazarrecompensas lo tienen magro, pero a la pizpireta exmodelo se le ocurre una feliz idea: hacerle un “baile erótico en sujetador y bragas” al jefe de los gangztas para calmar los ánimos. Y si pensáis que es un idea de bombero, lo es aún más que nos intentan colar que funciona, porque Keira Knightley se menea menos en esta escena que los ojos de espinete, tiesa como un palo y haciendo un amago de baile penoso que consiste en dar media vuelta, agacharse, levantarse y dar media vuelta otra vez.

 

 

Para tratar de “arreglar” el lamentable espectáculo, Tony Scott echa mano de nuevo del montaje epiléptico con tropecientos planos de décima de segundo de duración, y cámara giratoria (recordemos, para filmar a una tía bailando delante de un negro sentado en una silla durante treinta segundos de reloj). Por supuesto fracasa de nuevo y la escena es aun más patética porque, que Keira baila como el culo se nota igual, sólo que el montaje esquizofrénico hace que sea el triple de irritante.

 

 

 

Donde dije “digo” digo “bodrio”

 

 

La cosa empieza a liarse el día que a la nieta de Mo’nique le diagnostican una enfermedad para cuyo tratamiento necesita mucha pasta, cosa que no tiene. Así que el negro chuloputas decide tramar un plan para estafar a un cliente, esto es, custodiar un furgón blindado repleto de pasta y luego contratar a unos compinches para robarlo y quedarse con la pasta y luego devolverla… o no devolverla… o devolverla pero no toda… bah, no sé… El caso es que como Mo’nique se dedica a decir que está enferma para no ir al curro y así dar sus charlas sobre chinegros y negrotinos a la tele, pues su jefe la pone en la puta calle (cabronazo racista…). Pero además, el FBI la tiene fichada por su chanchullo de carnets de conducir falsos, y cuando empiezan a apretarle las tuercas, ella canta como una almeja sobre el plan de su chulo de simular el robo del furgón blindado o no simularlo… o simularlo pero robar la pasta… bah, a hacer puñetas.

 

Todo esto hace que la cosa se complique cada vez más, cada vez más, cada vez más… hasta que se complica tanto que Tony Scott se estresa y decide rebobinar y decir que todo lo visto hasta el momento es mentira… ¿¿¿PERDÓN??? ¿¿¿CÓMO??? Efectivamente, de hecho, a lo largo de la película, hasta en tres ocasione, nos cuentan que algo ha ocurrido o que alguien ha muerto para, al cabo de tres cuartos de hora, decirnos que eso no fue así, lo que directamente eleva la película a la categoría de timo flagrante de los cojones:

 

 

 

 

Por lo visto, Richard Kelly, el guionista, debió creerse que estaba escribiendo Donnie Darko 2 y se dedicó a idear multitud de situaciones para después volver atrás en el tiempo y contarlas de otra manera, haciéndonos sufrir, a fuerza de repeticiones, un mamotreto de dos horas que podía haber durado 80 minutos narrado convencionalmente (hubiera sido una mierda igualmente, pero al menos más corta).

 

 

“Quitadle el brazo”

 

En un momento dado, el negro chuloputas está en un club de strip-tease viendo bailar a una blanca medio en pelotas (así tiene algo en lo que pensar para excitarse mientras se folla a sus negras gordas esclavas) y decide llamar con el móvil a Domino y sus compinches, que ya se hallan de camino a la casa de la madre del chorizo. El chorizo en cuestión, al que llevan de rehén, tiene la combinación de la caja fuerte tatuada en su brazo. El negro chuloputas le dice a Domino “quitadle la manga del brazo y vereis la combinación”, pero como casualmente hay interferencias, ella sólo oye “quitadle…el…brazo”. Así que, ni cortos ni perezosos, le amputan el brazo a escopetazos a ritmo de Mama told me not to come, mientras el montaje epiléptico y la escala cromática al completo en columna de a tres, nos apabullan de nuevo. Con dos cojones:

 

 

 

 

Keira In The Sky With Diamonds

 

Para vengarse por haberlo mutilado, la madre del ladrón les echa dronjas alucinógenas en el café a Domino y sus amigos (sí, se toman un café en su casa mientras ella abre la caja fuerte usando como chuleta el brazo cortado de su hijo, incluso se ponen a ver una peli y todo). Una vez la banda de Domino pone tierra de por medio en su fragoneta, los psicotrópicos empiezan a hacer su efecto, provocando que se metan un hostión a tropecientos por hora en mitad del desierto y dando lugar a otra aberración de escena. Y claro, como la película ya es un chute de ácido de por sí, había que exagerar aún mas, y hacerlo todo todavía más absurdo, incomprensible y delirante, para dejar claro que los personajes AHORA SÍ VAN COLOCADOS. Atentos:

 

 

¿Cómo? ¿Que de dónde ha salido el cura chalado ese? ¿Es una pregunta retórica o de verdad os importa un puto carajo a estas alturas?

 

 

Alcohol, Morritos y Balas

 

Total, que al final hay que devolverle el dinero a la mafia. La entrega tiene lugar en una torre de LasVvegas llamada “el techo del mundo” (cómo mola neng), donde el afgano comegatos gasta su broma final, sustituyendo el dinero por explosivos activados con el mando de la tele. Pero como parece que es un poco subnormal, no puede quedarse calladito y en plena transacción le da por marcarse la vacilada y decirle al jefe de los mafias la sorpresita que les tiene preparada, iniciando con ello un morrocotudo tiroteo en el que muere hasta el apuntador (y esto incluye al moro comegatos, que entra directamente al puesto número 14 del ranking histórico-mundial de retrasados mentales, justo entre Corky y Retarded Policeman), donde vemos a Domino disparando a dos manos con dos metralletas más grandes que ella, gracias a lo cual es la única que no sale del edificio metida en una bolsa negra.

 

Me la imagino contándole esto a la china: “Y entonces cogí dos M-16 de puta madre y me puse a disparar así, ¡¡¡¡YAAAAAAAAAAAAAAAAARG!!!! Y me cargué a todos esos jodidos cabrones ¡¡¡¡YAAAAAAAAAAAAAAARG!!!! te pongo cachonda ¿eh?” 

 

 

Tras el gran sarao, Domino es detenida, lo que nos conduce a la oficina de la chinobordetina irritante y al comienzo (y final) de la película. La chiblanca ordena muy lógica y comprensiblemente que la pongan en libertad sin cargos, después de haber contado, entre otras cosas, cómo sus compinches le amputaban el brazo a una persona a escopetazos por orden directa suya, y luego le enseñaban ese mismo brazo a la madre del mutilado, para obligarle a devolver un dinero que ellos mismos habían planeado robar, en un principio, para estafar a un cliente que además era de la mafia (claro, es que es lesbiana y sueña con el coño de Domino, no puede ordenar que la encarcelen). Así pues, Domino se vuelve a su casita tan feliz y la película concluye con el siguiente monólogo:

 

 

“Si queréis saber cuánto hay de verdad que os den por saco, no os importa una mierda. Yo jamás lo contaré. Lo único que importa es que mi misión está cumplida. La salvé [se refiere a la nieta de Mo’nique]. Y cuando sea mayor, una Mujer llamada Domino le contará que todas las historias tienen el mismo final. Todos la pringamos”.

 

 

¡Sí señor! Sólo faltaba que saliera Tony Scott haciendo una calvo y restregando sus almorranas por la cámara para todos los espectadores. Él sí que ha cumplido su misión de soltar una buena ñorda en la cara del respetable.

 

 

CONSIDERACIONES FINALES

 

Bueno, me imagino que estaréis ya hasta los cojones de tanto odio y amargura, así que termino con una breve reflexión:

 

Señor Tony Scott, sabemos de sobra que tiene usted talento, así que la proxima vez que tenga ganas de cagar, le rogamos que se siente en el váter como todo el mundo y no en la silla de director, que entre usted y su puto hermano que retoca cada puta película que hace al cabo de cinco años para volver a venderla como director’s cut, empezamos a tenerle unas ligeras naúseas al apellido Scott.

 

 Escena eliminada del “cameo” de Tony Scott en Domino e incluida en el Director’s Brother Cut (perpetrado por Ridley Scott), de próxima aparición en DVD y Blue Ray. La edición coleccionista Incluye 18 CD’s con la Banda Sonora y unas gafas de sol para poder visionar sin peligro sus 5 horas y media de duración ¡Encárgala antes de que se agote!



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The Watchful Eye